Los niños de Burela aprenden a confeccionar juguetes reutilizando residuos sólidos

L.R.I. BURELA

A MARIÑA

PEPA LOSADA

23 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Revistas, cartones, bricks, bolsas de plástico... un poco de imaginación y muchas ganas de divertirse es lo único que se necesita para fabricar juguetes muy originales. Así lo descubrieron los 19 niños que ayer participaron en el obradoiro «Residuos sólidos urbáns» organizado por el Centro de Educación Ambiental Gaia del Concello de Burela y la Consellería de Medio Ambiente. En la actividad tomaron parte críos de entre 6 y 12 años que de la mano de María Muíño, de la cooperativa de Educación Ambiental Fieito, crearon su propios juguetes reutilizando materiales que todos tenemos en casa y que siempre acaban en el cubo de la basura. Por ejemplo, con botes de yogur aprendieron a fabricar teléfonos -si se unen dos botes por medio de un cordón- y el «juego de la bola»: usando dos hojas de revista se construye una bola de papel que se forra con plástico. A esta pelota se le une un cordón que se pega al fondo del bote de yogur. Después solo hay que lanzar y tratar de encestar. Los niños también fabricaron mochilas con bricks de leche -abriendo la parte superior del brick y pegándole dos asas de bolsas de plástico-, prismáticos con dos rollos de papel higiénico unidos mediante otro cartón o monstruos con cajas de huevos. Mil y un juguetes se pueden fabricar de forma sencilla. Incluso juegos colectivos que fomentan la participación de todos. Es el caso de unos bolos creados con botellas de plástico que hay que derribar con una pelota de papel. A la hora de confeccionar juguetes, la creatividad juega un papel importante y por eso los críos decoraron todo a su manera pintando con rotuladores, ceras de colores y adornando las figuras con recortes de revistas y periódicos. Tras seguir las instrucciones de la monitora un rato, los niños dieron rienda suelta a la imaginación creando sus propios entretenimientos: aviones, cohetes, televisores... María Muíño destacó que «os nenos síntense moi satisfeitos ó xogar con xoguetes que crearon eles mesmos e que están feitos con materiais que en principio non servían para nada». Además, los pequeños descubrieron que pueden pasarlo muy bien sin necesidad de tener siempre la videoconsola encendida.