La imagen de la información

A MARIÑA

CON LOS AÑOS no he dejado de sorprenderme del comentaro que realizan muchas veces policías o ciudadanos de la calle cuando hay ausencia de accidentes u otras desgracias: te dicen casi un «lo siento» como si eso fuera una catástrofe o una mala noticia para alguien que trabaja en un periódico. Por alguna razón se deben de creer que el periódico ha sufrido una gran pérdida con la falta de malas noticias y que el periodista se ha llevado también una decepción y se ha perdido alguna oportunidad importante. Cualquier persona normal, tenta la profesión que tenga, se alegra con la «normalidad». No creo que a un médico le satisfaga la enfermedad de sus pacientes, ni a un vigilante tenerse que echar al agua a salvar a un bañista. A un «plumilla» no le gusta contar las muertes que se producen en la carretera, ni hablar de violaciones. Pero si se producen es un deber y una obligación contarlo; para eso estamos, aunque no guste. Y de igual manera que nadie se alegra con la desgracia, tampoco es cierto que contar los hechos signifique alarmar, ni dar mala imagen. Y me refiero a la violación que se ha producido hace unas semanas en Foz. Ocultar la información no produce ningún bien añadido.