Las protestas contra la tala del ejemplar de A Misericordia se suceden, y Aja cree que sólo se va a podar Hoy se sabrá, probablemente, la suerte del ciprés centenario de A Misericordia, si sólo se poda o si se tala. La empresa contratada para talar este emblemático ejemplar comenzó ayer las tareas de limpieza y desbroce de la finca. Este periódico ha podido confirmar la intención de cortar el árbol, pese a que el alcalde, César Aja, ha insistido en que los propietarios pretenden únicamente podar las ramas que sobresalen y se extienden por encima de la acera y parte del vial. Las protestas y las críticas contra la eventual tala se han multiplicado. Las autoridades justifican su pasividad por tratarse de una propiedad privada.
12 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El grupo municipal del BNG de Viveiro propone modificar el retranqueo de la finca para compatibilizar la construcción de un edificio y la supervivencia del ciprés centenario. El regidor recuerda que nadie demandó protección para el árbol cuando se aprobaron las normas subsidiarias, el plan urbanístico de Covas o el estudio de detalle de la finca. César Aja asegura, por otra parte, que la línea de edificabilidad se sitúa por detrás del ciprés, por lo que no sería necesario modificar el planeamiento para mantenerlo en pie. Las críticas arrecian tanto dentro como fuera de Viveiro. Los primeros rumores sobre la eventual tala de este ejemplar, de más de cien años, levantaron la voz de alarma y se tradujeron en numerosas muestras de apoyo al viejo ciprés. El Seminario de Estudios Terra de Viveiro encabeza al sector que defiende la compra de la finca por parte del Ayuntamiento, con el objetivo de crear un Museo da Emigración. El actual propietario pagó más de 130 millones de pesetas (781.315,74 euros), según Aja.