Lidia Pernas conserva el mote de su familia, que se ha hecho más popular ante el pronto adiós de la moneda La moneda llegará a su fin pero sus anécdotas reviven. La peseta no sólo ha llenado el monedero de los españoles. También ha servido para bautizar familias. Con el apodo de «O Peseto», José Pernas Amor, de Lago (Xove), inició en su día su peculiar historia familiar. Lidia Pernas, nieta suya de 58 años que vive en Lieiro, heredó el apodo como sus primos. Lo exhibe como un orgullo familiar. Y ahora más que nunca, en que la moneda pasará a la historia. Aunque una parte de ella sobrevivirá aquí y en otras localidades.
11 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Lo de otras localidades tiene su justificación pues, por un lado las raíces de la familia de la que proviene Lidia Pernas han llegado a atravesar «el charco», llegando a Argentina. Por otro lado, se sabe de la existencia de más ciudadanos para quienes llamarse Peseto o Peseta es todo un vínculo familiar, no sólo en San Cibrao como ocurre en este caso, prolongándose también hasta Boiro, sino también en otras partes de A Mariña o Asturias. Su abuelo fue «O Peseto» De toda la vida Lidia Pernas recibió el apodo de A Peseta de buen agrado. «Ven de meu abuelo». El origen de esta historia particular, que podría remotarse al siglo XIX, es este: «Puxéronlle O Peseto porque viñera a Lago un señor de Cuba, un ricachón, con bastón e sombreiro. Nesa época meu abuelo tamén lle deu por levar sombreiro. E así lle puxeron o nome, porque dicían en broma que se parecía ó de Cuba». Por tanto, en Lago quedó la llamada casa do Peseto. «A última Peseta era unha tía miña que morreu hai tres ou catro meses», señala Lidia. Ahora quedan ella y otras primas, además de los familiares que se fueron a Argentina. Cuando tuvo ocasión de visitar aquel país, a un pariente suyo le recordó sus orígenes: «Lles tomaba o pelo, dicíndolles que tamén eran Peseta. `¡Qué peseta ni que nada!. Yo quiero ser dólar'', dixo unha prima». «Ahora con esto de que se acaba a peseta, ¡imaxínate!», advirtió ayer Lidia, recordando la cantidad de bromas que recibe de conocidos, más ahora al cobrar mayor «protagonismo».