Costas da dos meses para desalojar el edificio de Barro, en Viveiro

REDACCIÓN VIVEIRO

A MARIÑA

Los inquilinos rechazan el desahucio y exigen una compensación para abandonar el inmueble Costas concede un plazo de dos meses a los inquilinos de los pisos y los locales comerciales del edificio de Barro, en Viveiro, para que abandonen el inmueble, en cumplimiento de la sentencia del Tribunal Supremo que ordena el desahucio. Los inquilinos rechazan el desalojo. «Costas no tiene capacidad para ejecutar una sentencia. Hay recursos presentados y aún tenemos la posibilidad de formular otro desde que se ejecute la sentencia», explicó Gonzalo Ares, representante de los afectados. Los vecinos están dispuestos a negociar -«pero hasta ahora nadie nos lo ha planteado»- y exigen una compensación. Mientras tanto, se niegan a abandonar las casas. «Es inconstitucional dejar a alguien en la calle», esgrimen.

21 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La concesión otorgada por Costas a la familia Barro venció en el año 1987. La Administración propuso entonces una negociación, rechazada por los titulares de la concesión, según el alcalde viveirense, el popular César Aja. Trece años después, en 2000, y tras sucesivos recursos judiciales, el Tribunal Supremo dictó la orden de desahucio del edificio de Barro, como es conocido en la ciudad. La Dirección General de Costas ya avanzó en aquel momento que solicitaría la ejecución de esta sentencia. La mayoría de los vecinos del edificio de Barro recibieron una comunicación de Costas instándoles al desalojo de los pisos y los locales comerciales, hace unos días. «Quienes no lo tienen todavía, será porque no estaban en casa cuando llegó el cartero con el acuse de recibo», señaló Gonzalo Ares. El representante de la comunidad constató «la indignación vecinal» por el «tono amenazante» de la carta enviada por Costas. «Dice que nos da un plazo de dos meses para desalojar el edificio. Es inconstitucional dejar a alguien en la calle. Lo que pretenden es atemorizar a los inquilinos y los propietarios (de la concesión ya vencida)», manifestó. «Es la primera carta que nos llega desde la sentencia», afirmó Ares. «Estamos dispuestos a negociar, a llegar a un acuerdo compensatorio, pero nadie nos lo ha propuesto». Si no, advierte, «no abandonaremos».