Mondoñedo se rinde al genio de Lence

La Voz

A MARIÑA

XOSÉ MARÍA PALACIOS CRÓNICA Francisco Mayán será cronista desde el lunes

11 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

A Lence-Santar debe Cunqueiro su primera entrada en la historia. Con su amigo Edmundo de la Fuente, midió, por encargo de don Eduardo, el perímetro de la muralla medieval mindoniense, cuya extensión se reflejaría en una Guía de la ciudad. Cumplida la tarea, el maduro historiador gritó al joven escritor: «Xa escribín o capítulo coas medidas. Xa pasaches á historia». La contemplación de los docuemntos del mencionado archivo representó la entrada de don Eduardo en la historia. De divulgar su contenido se ocuparía con un fin bien claro: «que algún día pueda formarse la historia de nuestro pueblo y por consiguiente engrandecer la de Galicia». Los tres tomos Eduardo Lence-Santar entró un día en el archivo municipal de Mondoñedo, y tuvo una revelación: se entregaría en cuerpo y alma a estudiar aquellos documentos. Esos desvelos tendrán recompensa el lunes, día en que será homenajeado y en que Francisco Mayán tomará posesión como cronista. que forman Del Obispado de Mondoñedo o su amplísima producción periodística, dispersa por Galicia y América, reflejan ese afán. Pero no sólo se ocupó de la historia sino que hizo historia. Cualquier mindoniense que ronde el medio siglo -el historiador murió en 1960- recordará su peculiar figura, con sus barbas blancas al viento, o su amistad con el notario y poeta José María de la Fuente. El lunes, por cumplirse los 125 años de su nacimiento, será homenajeado. Se colocarán sendas placas en su casa natal y en su tumba, gestos que recordarán el inicio y el final de una vida consagrada al Mondoñedo que quiso con la pasión de un gran amor. Amor a Mondoñedo tampoco le falta al catedrático e historiador Francisco Mayán, cuya toma de posesión como cronista oficial completa el programa de actos. El primero que ocupó ese cargo fue Eduardo Lence-Santar. Álvaro Cunqueiro y Xosé Díaz Jácome completan la lista, lo que prueba, como diría don Eduardo, que Mondoñedo siempre estuvo al nivel de las ciudades «más cultas y adelantadas».