La romería que se celebra en el área recreativa de la parroquia de San Martiño está en su apogeo
08 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Todo auguraba que serían días de sol, pero la romería empezó lloviendo y la gente no ponía objeciones porque, según afirmaba alguno de los miembros de la comisión, «tanto ten, aquí non hai sitio para o aburrimento de nengunha maneira». Y debe ser cierto, ya que la procesión de coches y tractores, trasladando mesas, maderas, cacerolas, bebidas, sillas, ropa, comida, electrodomésticos y cuanto artilugio se pueda precisar en una romería que se precie no cesó durante todo el día de ayer, provocando incluso atascos durante la tarde. Algunos estaban encantados con la lluvia: «unhas gotas veñen ben para o polvo, aínda tiña que chover máis porque fai un calor impresionante». Ayer era el día de no parar, incluso para los previsores que desde hace días tenían el chiringuito montado. La experiencia de los veteranos vale un grado, como pasaba en la mili: algunos grupos de toda la vida saben desde hace años el menú fijo de cada día, pero había también «nuevos» que aún ayer aún estaban pidiendo sitio para instalarse. La comisión destacaba la afluencia de gente que se estaba produciendo. El hecho de haber retrasado la fecha de la romería, para que no coincidiera con la fiesta de Burela y para facilitar a los muchos marineros focenses que pudieran disfrutar de ambos festejos, no mermó la asistencia.