07 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.
Uno de los puntos negros de las carreteras de A Mariña, el cruce situado cerca del hotel Voar, en el acceso al casco urbano de Ribadeo desde la N-634, ya es historia. Al menos eso es lo que se pretendía con la construcción de una glorieta que tras varias semanas de obras el viernes se abrió al tráfico. A falta de señalizarla, el alcalde ribadense, Rodríguez Andina, cree que la actuación será positiva: «Era lo que todos queríamos, que se eliminase el cruce». La obra la financió Eroski, como compensación al permiso para construir los accesos a ese hipermercado.