Directa, del Gran Sol a la mesa

A.F.C. VIVEIRO

A MARIÑA

PEPA LOSADA

La merluza capturada por los palangreros mariñanos llega al restaurante al día siguiente de recalar en la lonja La exquisita merluza que ofrece la carta de los más selectos restaurantes pasa apenas un día en tierra antes de recalar en el plato. El pescado capturado por los palangreros de Celeiro y Burela en aguas del Gran Sol se subasta en la lonja y, esa misma noche, se distribuye en los mercados de Madrid o Barcelona. De madrugada llega a manos de los restauradores y, al mediodía, es servida y saboreada en la mesa. Un equipo de la cadena de televisión alemana ARD grabará ese proceso la próxima semana en Celeiro.

04 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Las mareas del Gran Sol se prolongan durante un promedio de catorce días. De regreso a puerto, los palangreros, con una media de dieciséis personas a bordo, descargan la merluza capturada. Los exportadores adquieren la mayor parte del pescado comercializado en las lonjas de Celeiro y Burela. El siguiente destino son los mercados centrales, principalmente Mercamadrid. La mayoría de los restauradores compra directamente la merluza que, horas más tarde, servirán a sus comensales. En algún caso, el proceso incorpora a otro intermediario: la pescadería. La merluza capturada en el Gran Sol pasa, por tanto, menos de veinticuatro horas en tierra antes de ser degustada. La pesca del último día de la marea tarda sólo cuatro días en aterrizar en la mesa.