Un grupo de emigrantes compartió vivencias de su estancia en Argentina y Cuba con el regidor, en su pueblo natal Josefa, Francisco, Isabel, Alfonso y Emilio encarnan el corazón latinoamericano de Foz. Emigraron a Argentina y Cuba (tan sólo Emilio) en los años cincuenta del siglo pasado y han regresado a su pueblo natal para compartir vivencias con sus viejos vecinos y sus familiares. En este último viaje han contado con un anfitrión especial, el alcalde de Foz, José María García Rivera, a quien recibieron en Argentina en la expedición realizada en noviembre de 1999. La emigración centró la charla mantenida durante la comida de ayer. El regidor lanzó un llamamiento a todos los políticos para poner fin a la tragedia de las pateras. Josefa, Francisco, Isabel, Alfonso y Emilio pidieron cariño, «el que nosotros recibimos», para tratar a quienes recalan en nuestras costas.
28 mar 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El azar quiso que Josefa Moreda, Isabel Teijeiro, Alfonso Fernández y Francisco Gómez se topasen con Emilio Pérez, residente en Cuba desde hace medio siglo. Y todos vivieron el reencuentro con el alcalde. «Cuando nos despedimos en el aeropuerto, en Argentina, no dijimos adiós, sino hasta luego. Nos vemos en Foz», comentó García Rivera, tras los postres. Estos emigrantes representan a una legión de focenses que se trasladó a América Latina en los años cincuenta, el siglo pasado. Regresan a Foz con relativa frecuencia, para visitar a sus parientes, como si transitasen por dos vidas paralelas. Los hijos y los nietos residen al otro lado del océano. Pero su corazón está dividido entre las dos orillas y la morriña... «¡Ay...! No me hables de la morriña», suspira Isabel. El anfitrión mostró el ayuntamiento a sus invitados, y la Casa de la Cultura, que todos evocaron, emocionados. Allí estaba la escuela. Sus descendientes se formaron en Argentina. «Esta nación nos recibió con todo cariño, dándonos trabajo y educando a nuestros hijos», señala Alfonso, con gesto agradecido. Los demás le secundan y piden el mismo trato que ellos recibieron para los inmigrantes que ahora recalan en las playas españolas. Las tragedias sobre la emigranción que a diario ofrecen los medios centraron la animada y entrañable conversación del alcalde con sus vecinos, pues lo son, pese a la distancia. «Que actúe quien tiene capacidad para hacerlo», instó García Rivera, como reflexión final.