«El mimbre es matemático; allí donde señala, hay agua»

La Voz

A MARIÑA

YOLANDA GARCÍA LA ENTREVISTA Pedro González Fernández, zahorí de Santa Cruz, en O Valadouro Zahorí procede de «zuharí». En árabe, significa adivino. Pedro González, vecino de Santa Cruz (O Valadouro), lo ha sido en las últimas cuatro décadas del siglo desarrollando, más que un oficio, una cualidad innata asociada al descubrimiento de aguas subterráneas para construir pozos. La sociedad de hoy no requiere ya tanto de estas personas aunque su método sea matemático y misterioso a la vez.

16 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Exceptuando una temporada de destino laboral en León, Pedro González (75 años) trabajó fundamentalmente en su zona natal: en el monte, en la matanza de cerdos, en casas y pozos. Al menos parte de A Mariña dice que la ha recorrido buscando el preciado líquido. Ayudado de una excelente memoria, puede citar casi uno a uno los barrios donde ejerció de zahorí y los pozos que ayudó a construir, pico y pala en mano en los primeros tiempos. _¿Quien le enseñó? _Aprendí con uno de Ourense hace 42 años. Entonces trabajaba en cimentaciones y desagües. Él pasaba la mitad del año en Tanín, en una casa de comidas, donde también había salón de baile y cárcel. Él trabajaba con mimbre. Yo probé y también me resultó. _¿Había más zahoríes? _Una vecina de Ferreira también miraba, sólo que usaba péndulo y yo mimbre. _Ambos métodos, dicen, son matemáticos pero son difíciles de razonar. ¿Por qué? _Es matemático. Allí donde señala, hay agua. Pero hay que tener un sentido especial. Dicen que enfermo no sale. Hay que estar bien y nunca bebido. Con el péndulo, se observa si se mueve en línea o círculo mientras en otra mano se añaden una a una monedas que indican los metros de profundidad. En un prado frente a su casa, Pedro González muestra su método, el del bimbre o «bimbe» como se llama en esta zona. Se concentra, se pone tenso, aprieta los brazos contra las costillas y advierte: «No hay que hablar y casi tampoco respirar». Sujeta fuerte el mimbre (en forma de «Y») y poco a poco éste va bajando frente a un metro de carpintero sujetado a una horquilla hasta que se para. «Cada centímetro que baja es un metro bajo tierra. Ya está. Aquí hay agua a siete metros». _¿Hubo sequías grandes? _Hace 25 años los pozos se achicaron y la gente movía dinero y comenzaba a comprar cuartos de baño. Entonces estábamos muy cotizados y nos aprovechábamos, con vistas. Nos podíamos permitir el lujo de ir a comer al Frenazo. Hace ya tres o cuatro años casi ni se hacen. Ahora ya hay traídas.