Un día en el Aquapark Cerceda

Más de 30.000 metros cuadrados de atracciones y zonas de naturaleza lo convierten en la mejor alternativa para disfrutar del verano en familia


Tanto da que haga sol como que el cielo esté cubierto para acercarse al único parque acuático de Galicia situado en Cerceda, municipio de A Coruña. Las instalaciones del Aquapark Cerceda abren sus puertas a las 12 de la mañana, como es habitual. Algunos, una hora antes, ya compran las entradas en taquilla. Los que vienen con los deberes hechos e, incluso, con la casa encima, sin embargo, comienzan a llegar sobre la una del mediodía. El centro de ocio cierra a las ocho de la tarde y hay que aprovechar el día.

Una primera mirada basta para ver el gran imperio de atracciones que alberga un recinto de más de 30.000 metros cuadrados. No obstante, lo que más llama la atención son los impresionantes toboganes blancos que se ven a lo lejos. Mucho mejor es la experiencia de deslizarse por ellos.

Tras unos diez o quince minutos de cola , pues son los más solicitados, pero para nada desesperantes al compartir con la gente las inquietudes del momento, llega el turno. En el primer contacto con el plástico ya se comprueba la buena temperatura del agua. Y cuando el monitor le da al silbato, comienzan diez segundos de pura adrenalina. Con las manos en alto, el cielo semeja estar muy cerca. En el fin del descenso, la sensación es de tener el poder de caminar sobre el agua, por la velocidad con la que impacta el cuerpo en el agua, además de hacer explotar una bomba que refresca a todos los que observan el espectáculo.

Otras opciones para los más atrevidos son la famosa «Uve», que viene a ser algo como saltar al vacío y notar la salvación en el último suspiro, o la piscina de olas, donde la sensación es de tener poderes sobre el agua.

No menos atención llaman aquellos espacios destinados a los más pequeños de la casa con gigantes ranas, pulpos, delfines y peces, así con calderos de lo más divertidos.

Otros destinos aptos para todos los públicos pueden ser la piscina, el jacuzzi o los toboganes de distancia media. Entre estos últimos, hay algunos cubiertos en los que la oscuridad es un valor añadido para el éxtasis.

La hora de comer

Con tanta variedad de ocio donde escoger, alguno se olvida de almorzar y pasa a merendar. El bocata reina entre las 1.200 mochilas que tranquilamente se pueden ver un día normal en el inmenso jardín. La mayoría de la gente opta por comer de pícnic. Este parque se presta a ello con numerosas zonas de sombra. ¿Qué mejor digestión que bajo un árbol? El quiosco con alquiler de tumbonas y sombrillas también anima. No obstante, para los más rezagados, en la cafetería tienen una carta bastante amplia y, sobre todo, económica.

El Aquapark Cerceda ofrece todos los servicios para ser la mejor alternativa para pasar un día de verano con la familia o los amigos.

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