Ojo, el verano engorda

Un estudio afirma que uno de cada cuatro gallegos ganará cinco kilos al terminar los meses estivales

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En Navidades los excesos propios de las copiosas comidas no dan tregua a la báscula. En febrero las laconadas impiden una transición tranquila a la primavera en lo que a la talla se refiere, y en semana santa, de nuevo las xuntanzas familiares alejan el proyecto operación bikini. Y cuando llega el ansiado verano, en el que uno se pone morado a gazpachos, ensaladas y frutas, y cree que es el momento idóneo para mantener la línea, cuál es la sorpresa cuando se sube a la báscula y descubre que de adelgazar, naranjas de la china.

Según un estudio de la compañía Aora Health, una empresa española de I+D+i que impulsa la alimentación del futuro, el 26 % de los gallegos engorda más de 5 kilos en verano, y más de la mitad de los encuestados revelan que cambian sus rutinas alimenticias en esta época, y no solo durante el mes de vacaciones. Un dato preocupante si se tiene en cuenta que más del 40 % de la población de la comunidad tiene sobrepeso.

La controversia está servida. Nunca mejor dicho, ya que abundan las personas que creen que durante el período estival tienen que adelgazar casi sin esfuerzo porque comen menos cantidad de comida y más saludable que el resto del año. Si solo se tiene en cuenta este factor es posible que uno se frustre cuando vea que los pantalones comienzan a quedarle algo apretados. Sin embargo, si presta atención a la cantidad de cañas y refrescos que ha tomado durante sus jornadas de ocio entenderá la respuesta. «En esta época del año no necesitamos tantas calorías como en invierno, y nuestro cuerpo ya no nos pide guisos y comidas de este estilo. Sin embargo, ingerimos más alcohol y eso pasa factura», comenta la nutricionista Fátima Branco. 

Errores de alimentación

No es lo único en lo que nos equivocamos: «Cuando vamos a la playa tendemos a comer mucha fruta y, en algunos casos, renunciando a la proteína que deberíamos tomar al mediodía. Esto es un error porque generamos un desequilibrio en nuestro cuerpo que nos hace comer más a horas más tardías», explica la experta. Pero los mainstream que siguen tirando de tortilla y filete ruso, pueden quedarse tranquilos: «Ni en verano ni en ninguna época del año hay que prescindir de alimentos, solo completar el menú con productos que aporten agua y no sean copiosos», afirma Branco. Eso sí, no hay que caer en eso del sota, caballo, rey con la lechuga y la croqueta.

Para componer un menú perfecto, tanto para un día casero como para una jornada de playa, el médico experto en nutrición Manuel Viso -que ha compuesto los platos situados en la parte superior de la página-, mantiene que no hay que renunciar al sabor para comer de manera sana. Además, es de los que cree que tampoco hay que restringir productos y abrir la mente para descubrir que alimentos como la avena o el cuscús maridan perfecto con elementos tan habituales en nuestra dieta como un vaso de leche o, en el caso de la sémola de trigo, un salteado de verduras. Además, aconseja a las familias: «El momento playa es perfecto para que los niños aprendan a comer, no pueden ir a la nevera y coger lo que quieran, así que los padres tienen que aprovechar para educarlos en buenos hábitos de alimentación».

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