El hotel, ¿con niños o sin niños?

Galicia se suma a una tendencia que genera filias y fobias a partes iguales


Grupos de amigos que llegan para vivir una de las multitudinarias fiestas que la comunidad ofrece este verano, familias que desean pasar una semana tranquila en un entorno incomparable o parejas embelesadas que solo piensan en tomar una copa de albariño frente al mar. Todos quieren venir a Galicia, pero no en las mismas condiciones. De hecho, cada vez son más los turistas que buscan hoteles en los que baberos, chupetes y otros enseres propios de los más pequeños no son bien recibidos. Y, en Galicia, cada vez más hosteleros adecúan sus espacios a la petición de estos clientes. Bienvenidos a las vacaciones solo para adultos.

Se trata de un quid pro quo. El hotel le ofrece al cliente una experiencia que califican de exclusiva en la que prima la cocina elaborada -nada de buffets libres-, catas de vino o sesiones de spa de los que acabas rendido para ir directo a una colchón king size. Estos alojamientos, por no tener, no tienen ni camas supletorias. En Meis, el Novavilanova Design Wine Hotel cumple estos requisitos. Para José Luis Vilanova, propietario del establecimiento, el hecho de que existan este tipo de hoteles tiene una razón de ser básica: cada vez hay más gente que huye de convivir con niños en los hoteles, sobre todo, si son ajenos.

A favor

En contra

Meridiadanamente claro, Vilanova apunta que, no obstante, esta tendencia al alza no refleja el motivo por el que su hotel comenzó esta andadura. «Nosotros somos un hotel showroom, es decir, te puedes comprar el mobiliario de las habitaciones; así que los niños no son lo más adecuado. Por otro lado, ofrecemos experiencias relacionadas con el enoturismo, y un menor tampoco pinta nada en una degustación de vinos».

Este hotel de Meis lleva siete años rigiéndose por la premisa del «only adults». Y, según comenta Vilanova, nunca han tenido conflicto alguno con clientes que no entienden este tipo de alojamientos. «Yo les explico que no tenemos camas supletorias y el tipo de hotel que somos y los clientes ya entienden que no quieren estar ahí con sus hijos. Además, les recomiendo algún otro establecimiento donde estarán encantados».

Si bien Vilanova asegura que todo ha sido paz y armonía con los turistas -en un terreno que suele generar bastante controversia cuando sale la conversación en un ámbito de confianza-, Belén Castrillón, propietaria de A Lume Manso, en Barreiros, no ha tenido una experiencia tan tranquila. Aunque asegura que son casos puntuales, el año pasado tuvo que lidiar «con una mujer muy borde que no atendía a razones. En otra ocasión le tuve que decir a un matrimonio que ya había reservado para dos, y vino con su hijo, que no los podíamos aceptar. Pero no les cobramos la reserva y les comentamos algún que otro sitio para hospedarse».

Castrillón decidió convertir su hotel en un espacio restringido a los menores hace dos años, tras otros tres abierto. ¿El porqué? «Nuestro hotel es muy pequeño y no dábamos a basto. A mí me gustan los niños, que conste, pero nos generaba mucho estrés y nos dimos cuenta de que con los hoteles solo para adultos había un nicho de mercado poco explotado. Nadie confiaba en nuestro éxito».

La clave del éxito, según cuentan estos expertos, es saber dirigirse a los sectores idóneos, que se reparten casi a partes iguales entre jubilados extranjeros «con los niños ya criados» y parejas de mediana edad sin hijos. Público este último que, a buen seguro, recurre a webs como www.nomolesten.com. Y es que Internet está plagado de opciones para aquellos que quieren disfrutar como un niño, pero sin ninguno cerca.

 

 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
11 votos
Comentarios

El hotel, ¿con niños o sin niños?