Berlusconi se ve obligado a desistir de una norma del plan de ajuste que lo favorecía

redacción / la voz

INTERNACIONAL

La disposición hacía obligatoria la suspensión cautelar en los procesos civiles de las sanciones económicas superiores a los 10 y 20 millones de euros

06 jul 2011 . Actualizado a las 11:20 h.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se ha visto obligado a retirar una norma incluida en el plan de ajuste presupuestario aprobado el pasado jueves por su Gobierno que le podría haber favorecido económicamente en una disputa pendiente de su grupo empresarial, Fininvest.

La disposición, contenida en el plan de ajuste presupuestario de 47.000 millones de euros, hacía obligatoria la suspensión cautelar en los procesos civiles de las sanciones económicas superiores a los 10 y 20 millones de euros en primer y segundo grado hasta su fase de recurso ante el Tribunal Supremo. La medida, que llamó la atención por su inclusión en un plan de austeridad, se podría haber aplicado al caso Mondadori, que está pendiente de apelación después de que en el 2009 el Tribunal de Milán condenara a Fininvest a pagar 750 millones de euros al conglomerado de su histórico rival, el empresario Carlo De Benedetti, tras una larga batalla legal por haberse apoderado en la década de los noventa del grupo editorial Mondadori utilizando para ello procedimientos corruptos.

La pretensión de Berlusconi causó indignación. «Es un escándalo, una vergüenza», clamó Pierluigi Bersani, secretario de la mayor formación de oposición, el Partido Democrático. «El plan de austeridad es un problema para todos los italianos y, paradójicamente, una solución para Berlusconi. Con ello se demuestra que el Gobierno no tiene límites», comentó.

Entre los más indignados con la medida figura la Asociación de Magistrados italianos, que tildó de «acto inconstitucional» la introducción de la medida. «Peligra el principio de la igualdad de los ciudadanos ante una ley», comentó Michele Vietti, vicepresidente del Consejo Superior de la Magistratura.

Berlusconi se refirió a estas reacciones como una cruzada de la oposición.