Netanyahu rechaza en el Congreso de EE.UU. el plan de paz de Obama
INTERNACIONAL
Los palestinos insisten en pedir en la ONU el reconocimiento de su Estado
25 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El primer ministro israelí rechazó ayer en el Congreso estadounidense el plan de Barack Obama para la paz en Oriente Medio. Es la segunda vez que Benjamín Netanyahu habla ante el pleno legislativo norteamericano. La anterior fue en 1996. Ayer no solo dejó clara cuál es su postura ante la situación en su región, sino que sirvió también para entender la relación entre Israel y Estados Unidos. «Israel es el mejor amigo de Estados Unidos y Estados Unidos es el mejor amigo de Israel», dijo Netanyahu, y la reacción de los legisladores dejó claro que así es.
Casi no pudo hablar por los continuos aplausos, atronadores e interminables cuando entró en la Cámara y reveladores cuando repitió lo que ya le dijo a Obama la semana pasada: «Israel no puede aceptar las fronteras de 1967, eso es innegociable», aplausos que le decían esta vez al presidente estadounidense que abandone su propuesta.
Netanyahu había anunciado sorpresas, pero no las hubo. Repitió lo de la semana pasada y lo que siempre mantuvo. Aseguró que Israel está dispuesto para la paz, que hará concesiones territoriales «dolorosas», pero no aceptará una Palestina militarizada ni la partición de Jerusalén.
Tierra de nuestros antepasados
E insistió en que están dispuestos a la creación de un Estado palestino y que Israel «será el primer país que lo acepte en la ONU» cuando esto ocurra. Reivindicó la presencia de los judíos en Oriente Medio, en «la tierra de nuestros antepasados en la que no somos un ocupante extranjero, como lo fueron el Reino Unido en la India o Bélgica en el Congo». Y afirmó que el Estado israelí debe ser capaz de asumir la inmigración «de cualquier judío del mundo».
Hizo Netanyahu una crítica revisión a lo que está sucediendo en los países de su región. Se alegró de la llamada primavera árabe y del apoyo que recibe de Estados Unidos. Y no se olvidó a Irán. Pidió a Estados Unidos que le deje claro a Teherán que «jamás permitirá que desarrollen armas nucleares». Como tampoco olvidó repetir que Hamás es un grupo terrorista con el que «en ningún caso» puede negociar un acuerdo de paz. Y se despidió como había llegado, entre los aplausos ensordecedores de «sus mejores amigos».
Las críticas palestinas no se hicieron esperar. Según un portavoz de la Autoridad Nacional Palestina, el discurso de Netanyahu fue el peor del primer ministro israelí, pero «no es a él a quien hay que culpar por sus palabras vacías, sino al Congreso de EE.UU. que lo ha recibido con semejante calidez». Y un portavoz del presidente Mahmud Abás aseguró que las declaraciones de Netanyahu solo «agregan obstáculos al proceso de paz». El negociador palestino Mohamed Shtayeh opinó que el discurso no les deja «otra opción que acudir a la ONU en septiembre» para pedir el reconocimiento de su Estado.
Netanyahu «pone a los palestinos condiciones imposibles de realizar» y demuestra que «no quiere ningún proceso de paz en la región», consideró por su parte Hamás.