Un avión de la OTAN mata por error a nueve rebeldes en Libia

michel moutot BREGA / AFP

INTERNACIONAL

Las víctimas le habían disparado balas trazadoras en señal de alegría

03 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Un avión aliado abrió fuego ayer a unos 15 kilómetros al este de Brega contra un convoy de cinco o seis vehículos, entre los que se encontraba una ambulancia, después de que un rebelde disparara al aire con balas trazadoras, en señal de alegría, explicó un responsable político de la ciudad de Ajdabiya encargado de las relaciones con los rebeldes, Isa Jamis. «Fue un error. Los aviones creyeron que se les disparaba y abrieron fuego contra el convoy», explicó. En el episodio murieron nueve rebeldes y los cuatro ocupantes de la ambulancia, el conductor y tres estudiantes de medicina de Bengasi.

La OTAN se apresuró a indicar que «examinaba» estas informaciones, aunque sin abrir una investigación formal. Por su parte, Mustafá Gheriani, portavoz del Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano representativo de los rebeldes, se mostró prudente y destacó que «no hay confirmación» de que las 13 víctimas hayan muerto en un ataque aéreo.

El bombardeo tuvo lugar en la carretera entre Brega y Ajbabiya, poco después o poco antes de otro ataque aéreo contra un convoy del Ejército regular de Gadafi, que causó la muerte de siete soldados y destruyó una decena de vehículos. La región es escenario desde hace tres días de violentos combates.

Situación confusa

Tras recular hacia el este al comienzo de la semana, hostigados por los lealistas, los rebeldes parecían haber ganado terreno desde el viernes por la noche, con la ayuda de los ataques de la coalición. Ayer por la mañana afirmaban que controlaban Brega. Por la tarde, sin embargo, los combates continuaban alrededor de la ciudad, donde era imposible saber quién controla qué. Los rebeldes aseguraban tener en sus manos las instalaciones petroleras, pero también apuntaban a ellas con lanzacohetes.

A cientos de kilómetros al oeste sigue activo el frente de Misrata. La ciudad está en manos de los rebeldes y es blanco de obuses y cohetes. Los disparos causaron 28 muertos en tres días, según la rebelión.