Los conservadores no apoyarán la tercera moción de censura contra el primer ministro portugués
16 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El Gobierno portugués no caerá por ahora. La tercera moción de censura de este mandato, que el 10 de marzo afrontará José Sócrates, no tendrá efectos prácticos gracias a la acción de la derecha lusa, que volverá a abstenerse, como ya hizo el 21 de mayo del pasado año ante sendos intentos de derribo del Ejecutivo socialista por parte de los comunistas del PCP y los trotskistas del Bloco da Esquerda.
Esta última organización formalizó ayer la presentación de la censura que, aunque no triunfará en la Asamblea de la República, hará todavía más patente la crisis política que vive Portugal y que no hace más que agravar la mala situación económica.
Con su nueva censura al primer ministro, el Bloco trata de ganar adeptos entre el electorado de izquierda ante el convencimiento generalizado de que habrá elecciones anticipadas este mismo año. La formación izquierdista presenta por ello la iniciativa como una acción en representación de más de la mitad de la población del país, la que está sufriendo el creciente desempleo, la bajada de salarios y la pérdida de derechos sociales.
«Portugal es hoy un país más desigual que Egipto», argumenta el líder del Bloco, Francisco Louçã, tratando de encender así los ánimos de movilización en el país, por otra parte muy desactivados por el desapego ciudadano hacia su clase política.
Pero la moción de censura -que se debatirá tan solo un día después de que Cavaco Silva tome posesión de su segundo y último mandato como presidente de la República- parece estar incomodando más al conservador Partido Social Demócrata que a los socialistas portugueses. Passos Coelho, líder del PSD, está siendo atacado por el Gobierno por no mostrar con claridad su rechazo a la censura, y por la oposición, por validar con su abstención la continuidad de Sócrates.
En la propia formación conservadora surgen peticiones para secundar la censura, ante lo que Coelho deja caer que muy probablemente el PSD presente la suya propia a medio plazo, es decir, cuando el Ejecutivo esté todavía más desgastado.