La imagen de Betancourt se hunde en Colombia por reclamar una indemnización por su secuestro
INTERNACIONAL
La indemnización, de unos 6,5 millones de dólares, reclamada por Ingrid Betancourt y su familia al Estado colombiano, ha hundido la imagen de la ex candidata presidencial, a la vez que ha abierto el debate sobre las responsabilidades por secuestro en este país.
La petición de indemnización por el secuestro que sufrió durante más de seis años desató una oleada de críticas entre funcionarios gubernamentales, dirigentes políticos y ciudadanos, hasta tal punto que Betancourt aseguró que fue malinterpretada y, a la postre, admitió que se arrepentía de esa acción.
Sin embargo, la solicitud de conciliación no ha sido retirada aún, y la Procuraduría de Colombia se dispone a fijar una fecha para la primera audiencia.
El tema ha sido objeto de debate durante los últimos días, en los que la ex candidata presidencial del partido Oxígeno Verde -secuestrada por las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el 2002 y liberada por el Ejército colombiano en 2008- ha sido tachada de egoísta, caprichosa e incluso falsa por columnistas de opinión y público en general. El episodio parece quitar a Betancourt las posibilidades de regresar a la vida política en Colombia. Las autoridades colombianas aseguraron que Betancourt fue alertada varias veces del peligro que corría al intentar viajar a la zona de San Vicente del Caguán, donde fue secuestrada en febrero del 2002, e incluso afirman que firmó un documento en el que asumía la responsabilidad por ese desplazamiento.
Ingrid Betancourt se defendió del acoso diciendo que su petición fue hecha en «un afán de solidaridad con otros secuestrados, para que se les indemnice».
«Esa suma no representa nada per sé, es la posibilidad de dar legitimidad a la aspiración de indemnización a otras muchas familias», dijo en una entrevista al Canal Caracol. De hecho, el procedimiento iniciado por Betancourt ha abierto el debate sobre el alcance en la responsabilidad del Estado por los secuestros ocurridos en Colombia, y varios ex cautivos analizan la posibilidad de intentar acciones similares.