El presidente surcoreano reclama a Pyongyang el «cese de las provocaciones» en el aniversario de la contienda
26 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Corea del Sur reclamó ayer el «cese de las provocaciones» del régimen comunista de Pyongyang durante una ceremonia para conmemorar el 60 aniversario del estallido de la guerra que dividió en dos la península coreana. En el acto, el presidente surcoreano, Lee Myung-Bak, aseguró que su país no busca una confrontación militar, sino «una reunificación pacífica».
El mensaje de Lee, que en una carta enviada a unos 300.000 veteranos surcoreanos y extranjeros definió previamente la guerra como un conflicto inacabado, llega tras conocerse que Corea del Norte ha declarado una zona de exclusión de la navegación hasta el domingo en su costa oeste, en el mar Amarillo, lo que ha suscitado preocupación por la posibilidad de que pruebe un misil.
Las relaciones entre las dos Coreas, que en los últimos años han tenido períodos de acercamiento, atraviesan un momento de especial tirantez tras el hundimiento en marzo de la corbeta surcoreana Cheonan a causa, según Seúl, de un torpedo norcoreano que mató a 46 marinos, aunque Pyongyang lo niega. Mientras el Consejo de Seguridad estudia una respuesta internacional contra el régimen de Kim Jong-il, el Gobierno surcoreano ha bloqueado todos sus intercambios con el Norte.
En este ambiente, el 60 aniversario del inicio de las hostilidades se conmemoró en la ciudad de Busan, al sureste del país, con maniobras navales en las que trece buques replicaron ante unos 2.000 ciudadanos y veteranos de guerra la primera batalla naval de 1950, cuando el Sur hundió un buque norcoreano con 600 militares. En Seúl hubo otra ceremonia, a la que asistieron unas 5.000 personas, entre ellas políticos, veteranos de guerra y diplomáticos de los países participantes en la fuerza de Naciones Unidas que apoyó a Corea del Sur.
Seúl ha acusado siempre a Pyongyang de iniciar la guerra con un ataque sorpresa desde el paralelo 38 la mañana del 25 de junio, que marcó el inicio de una ofensiva relámpago norcoreana repelida tras el desembarco estadounidense en la ciudad de Incheon en septiembre. Pyongyang, por su parte, asegura que fue una invasión del Sur con apoyo de EE.?UU.
El conflicto, que acabó con el trazado de la frontera cerca del paralelo 38, duró tres años y causó más de 3 millones de muertos y desaparecidos entre soldados y civiles de ambos lados. Pese a que han transcurrido seis décadas desde la tragedia, su sombra sigue presente en la realidad del país asiático. Seúl cree que unos 500 prisioneros surcoreanos siguen vivos en Corea del Norte.