El rey belga sopesa aceptar la dimisión de Leterme mientras Bélgica se hunde en una nueva crisis

Juan Oliver

INTERNACIONAL

24 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El diario Le Soir, el de mayor tirada en la Bélgica francófona, tituló ayer su portada a cinco columnas con la misma pregunta que se hacen hoy millones de belgas: «¿Este país todavía tiene sentido?». La dimisión del primer ministro, Yves Leterme, tras la salida de su Gabinete de los liberales flamencos del Open VLD, hace la tercera en menos de tres años, en una legislatura que ha conocido cinco Gobiernos y tres primeros ministros. No es raro que muchos belgas crean que la escisión del Estado entre flamencos y valones es solo cuestión de tiempo, porque el asunto que provocó la renuncia de Leterme, el conflicto político-lingüístico en el distrito Bruselas-Halle-Vilvoorde), parece irresoluble.

En esos municipios, que rodean a la capital en territorio de Flandes, rige una excepción que otorga derechos a los francoparlantes que no disfrutan los flamencos que viven en Valonia. El Open VLD dejó el Gobierno cuando Leterme se opuso a convocar un pleno del Parlamento para eliminar esos privilegios. Tenía las manos atadas, pues si lo hubiera apoyado, quienes lo habrían dejado serían los partidos valones.

El principio del fin

El rey todavía no ha decidido si acepta o no la dimisión de Leterme, por miedo a que esta no sea solo una crisis de Gobierno más en un país acostumbrado a los desacuerdos de su clase política, sino el principio de la ruptura definitiva del Estado. Ayer, Alberto II mantuvo reuniones con los líderes de las principales formaciones para tratar de encontrar una solución, que no se había alcanzado a la hora de cierre de este diario.

Ninguna de las opciones sobre la mesa (mantener a Leterme, nombrar un mediador que busque acuerdos entre flamencos y valones, designar otro primer ministro o convocar elecciones) parece la panacea. Así que muchos belgas se preguntan si su país tiene sentido, mientras otros, directamente, lo dan por perdido. La Derniere Heure, otro diario francófono, también tituló a cinco en portada: «Bye, bye, Belgique».