La oposición asume el poder tras una sangrienta rebelión en Kirguistán

Rafael M. Mañueco

INTERNACIONAL

Los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes dejan decenas de muertos y un centenar de heridos

08 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El giro autoritario dado en los últimos años por el presidente de Kirguistán, Kurmambek Bakíev, le ha pasado factura. Y parece haber corrido la misma suerte que su antecesor, Askar Akáyev, que derrocó la revolución de los tulipanes después de que miles de manifestantes lideraran una rebelión sangriento en las calles de esta ex república soviética.

Según Temir Saríev, uno de los dirigentes opositores, el Gobierno kirguís presentó ayer la dimisión, después de que Bakíev abandonara el país en su avión oficial en dirección desconocida. La agencia rusa Ria-Nóvosti, sin embargo, sostenía que el jefe del Estado sigue en el poder y estaba ayer en su despacho.

La oposición exigió su dimisión por haber reprimido la policía a balazos las manifestaciones de ayer. Omurbek Tekebáyev, líder de la formación Turam y ex presidente del Parlamento, daba la cifra de un centenar de muertos y recordaba que Akáyev dejó el cargo en el 2005 sin pegar un solo tiro. El Ministerio de Sanidad rebajó los muertos en 40 y cifró los heridos en 400.

Tekebáyev habló a través de la televisión pública, después de que sus instalaciones fueran tomadas por una muchedumbre enfurecida. Aseguró que el ex ministro de Defensa Ismail Isakov, que cumple condena, será excarcelado para poner el Ejército bajo su mando.

Nuevo Gobierno

Rosa Otunbáyeva, ex ministra de Exteriores y que jugó un papel clave en la revolución de los tulipanes, fue designada jefa del Gobierno de unidad popular, después de que el primer ministro, Daniar Usénov, presentara la renuncia.

Los disturbios comenzaron el martes en la ciudad de Talak (noroeste del país) y ayer se extendieron a Bishkek, la capital, y a localidades como Narin. En Bishkek de nada sirvió que Bakíev decretara el estado de emergencia.

La multitud se apoderó del Parlamento, que seguía siendo saqueado anoche; de una cárcel, en donde liberaron a todos los reclusos, y de algunas administraciones de barrio. Fue quemada también la Fiscalía General y retenidos varios vehículos policiales, entre ellos un blindado. Hubo además un intento fallido de tomar la sede de los servicios secretos.

Pero los enfrentamientos más sangrientos se produjeron durante la tentativa de asalto a la sede de la Presidencia, en donde se encuentra también el Gobierno. El Ministerio del Interior afirma que fueron utilizados gases lacrimógenos y balas de goma. Los hechos, sin embargo, demuestran que se disparó contra la multitud con armas de fuego. Se desconoce aún el paradero del ministro del Interior, Moldomusá Kongantíev, a quien la oposición dio por muerto tras ser secuestrado.