Raúl Castro no cederá al «chantaje» internacional ni al de los disidentes

Milagros López de Guereño

INTERNACIONAL

Es la primera vez que se pronuncia sobre la muerte de Zapata y la huelga de hambre del opositor Fariñas

06 abr 2010 . Actualizado a las 09:46 h.

El primer pronunciamiento público de Raúl Castro tras la muerte en huelga de hambre de Orlando Zapata y el ayuno que mantiene desde hace 42 días el opositor Guillermo Fariñas fue claro, contundente y hasta «numantino». No habrá excarcelaciones de opositores enfermos, responsabilizó de la actitud «autodestructiva» de Fariñas a «sus patrocinadores», adelantó que no cederá «al chantaje» e insistió en que Estados Unidos y Europa organizan, financian y dirigen una descomunal campaña de descrédito a Cuba. Además, volvió a pedir paciencia ante los cambios y criticó a quienes le reclaman reformas urgentes, mientras en la calle estos días se habla más del campeonato de béisbol, equivalente al final de la liga de fútbol, que de las huelgas, y la preocupación de la gente se relaciona con los problemas cotidianos.

Tal vez por eso, Raúl insistió en las «14 causas por delitos comunes [de Zapata], devenido por obra y gracia de la mentira repetida y el afán de recibir apoyo económico desde el exterior, en un «disidente político, que fue incitado a mantener una huelga de hambre con demandas absurdas».

Fuentes de la oposición nos reconocieron ese «pasado». Pero también su activismo en la disidencia poco antes de ser detenido en la primavera del 2003, otro de los momentos de crisis entre la UE y la isla comunista. Zapata fue condenado en juicio separado, pero Amnistía Internacional lo incluyó en sus listas.

El general Castro reiteró lo dicho ante periodistas brasileños y lo que adelantaron los medios locales, habitualmente reacios a tratar asuntos de la disidencia: que pese a los esfuerzos de los médicos falleció. Denunció que los «beneficiarios» son los mismos que «estimulan a otro individuo [Fariñas] a continuar en actitud similar de chantaje inaceptable», quien pese a «tanta calumnia» está libre aunque «cumplió sanción por delitos comunes» al agredir a la directora de un hospital, «a la que además amenazó de muerte» y a un anciano «a quien hubo que extirparle el bazo».

Fariñas, un ex militar y psicólogo de 48 años que tras luchar en Angola se pasó a la disidencia en los noventa, reconoce que se enfrentó con la mujer porque «robaba las donaciones» y con el anciano porque era un «agente de la seguridad». Cumplió once años de prisión y lleva 23 huelgas de hambre. En esta última reclama la excarcelación de 26 presos de conciencia enfermos. Rechazó la oferta de viajar a España y asegura que se mantiene firme en su decisión de llegar hasta el final.

El régimen no reconoce ningún preso político. Castro aseguró que el pueblo cubano ha aprendido que «la vacilación es sinónimo de derrota. No cederemos jamás al chantaje de ningún país o conjunto de naciones, por poderosas que sean, pase lo que pase». El gobernante insistió que «al igual que en el caso anterior, se está haciendo lo posible por salvarle la vida, pero si no modifica su actitud autodestructiva, será responsable, junto a sus patrocinadores, del desenlace que tampoco deseamos».