La frustración crece en Haití al no llegar la ayuda a los necesitados

La Voz

INTERNACIONAL

La ONU advierte que las tormentas tropicales van a agravar los efectos del seísmo

29 ene 2010 . Actualizado a las 11:30 h.

Si no fuese suficiente la magnitud de la tragedia haitiana, la representante de las Naciones Unidas para la reducción de los riesgos de catástrofes advirtió ayer que la llegada de tempestades tropicales puede agravar muy pronto los efectos del seísmo. «La temporada de huracanes se inicia en tres meses y hay probablemente 200.000 familias sin techo. ¿Cómo serán albergados, cómo tendrán acceso al agua potable y al trabajo para que el desastre, que ya destruyó sus vidas, no sea aún más grave?», se preguntó Margareta Wahlström.

Con las tormentas como amenaza inminente, los problemas más acuciantes en el corto plazo siguen siendo el reparto de comida y el aumento de la violencia.

La ONU reconoció que «cientos de miles» de personas aún necesitan alimentos. «Las provisiones son distribuidas en todas las zonas afectadas, pero las necesidades son mayores que la respuesta», según el último informe de situación. Señala que se necesitan miles de hornos para poder pasar de la distribución de alimentos listos para el consumo a la provisión de raciones que requieren ser cocinadas, como arroz y frijoles.

Un grupo de evaluación de la organización reveló que existe un sentimiento de frustración en la población debido a que la ayuda no llega a los más necesitados, lo que podría deberse a que ciertas organizaciones distribuyen asistencia sin coordinar con las autoridades locales, que conocen mejor la situación.

Fruto de ese sentimiento, una multitud tomó ayer al asalto cuatro camiones llenos de alimentos que el Gobierno quería distribuir en el centro de la capital, en los jardines del destruido Ministerio de Cultura. Miles de personas que viven en el cercano Campo de Marte desde el día siguiente al seísmo y que no han recibido prácticamente ayuda alimentaria desde entonces, rompieron todas las barreras de seguridad y vaciaron el contenido de los camiones. La policía no utilizó la fuerza para intentar dispersar a los miles de personas y las dejó hacer, vista la indignación y la ansiedad que se advertía.

En paralelo, aparecen nuevas formas de violencia relacionadas con la fuga de 7.000 presos de las cárceles, denunció el director de la Policía Nacional. «Beneficiándose del apagón nocturno, los delincuentes acosan y violan a mujeres y a adolescentes refugiadas en tiendas de campaña», dijo. Si bien no hay cifras, organizaciones de mujeres de Puerto Príncipe ya denunciaron muchos casos. «Tenemos más de 7.000 delincuentes en las calles. Tardamos cinco años en detenerlos, y ahora están libres. Esto traerá grandes problemas», se dolió el policía.