Cristina Fernández critica los «fondos buitres» tras el fallo del juez de Nueva York y dice que se irá en el 2011
INTERNACIONAL
Una nueva jornada cargada de incertidumbre vivieron los argentinos debido al enfrentamiento entre el Gobierno y el presidente del Banco Central, Martín Redrado.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, visiblemente enfadada, aprovechó para volver a defender el pago de la deuda con reservas y cargar con dureza contra los llamados fondos buitres (fondos de inversionistas de deudas de países en vías de desarrollo), después del fallo del juez de Nueva York, Thomas Griesa, que ordenó el embargo de 1.400.000 dólares de una cuenta del Banco Central argentino tras la solicitud de los inversores de bonos que quedaron sin cobra.
La presidenta comparó a los fondos buitres con las ratas del Riachuelo (río que circunda el sur de Buenos Aires y que es el más contaminado del mundo). Manifestó también que continuará «luchando contra los enemigos de adentro y los de afuera». La presidenta cuestionó a los denominados fondos buitres tras el fallo del juez Griesa.
«Los fondos buitres una vez más acechan desde afuera a los argentinos para interrumpir un proceso político y económico», sostuvo la jefe de Estado y aclaró «Se los llama fondos buitres porque están esperando que los países caigan en desgracia, que no puedan pagar su deuda, y entonces compran títulos por centavos y después pretenden que se les devuelva el valor nominal».
Al finalizar, Cristina dejó un claro mensaje político para quienes especulaban con la posibilidad de su reelección en el 2011. «Esta presidenta no tiene enemigos. Me voy a ir en el 2011 y vendrá otro», aseguró.
Decisión judicial
La jueza argentina de lo Contencioso Administrativo, María José Sarmiento, volvió a fallar ayer contra un decreto presidencial, al aceptar la medida cautelar presentada por diputados de la oposición que pedía la suspensión del dictamen sobre el uso de reservas hasta tanto se pronuncie el Parlamento sobre la medida.
En la resolución, la jueza ordenó la suspensión inmediata de los efectos del decreto firmado por la presidenta creando el Fondo del Bicentenario y ordenando al paso de 6.500 millones de dólares de las reservas para el pago de la deuda externa y que generó en la última semana un terremoto político y económico en ese país. La medida regirá «hasta tanto se cumplan los plazos constitucionales y legales que regulan el trámite y los alcances de la intervención del Congreso para los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU)».
Precisamente ayer por la noche se reunía en el Congreso la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo para analizar el DNU que dispuso la remoción del titular del Banco Central, Martín Redrado, lo que desató una crisis institucional.