El Gobierno reconoce que la medida es impopular, pero la considera necesaria para paliar la crisis energética
14 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Como si el anuncio de la devaluación de la moneda en Venezuela no fuera sorpresa suficiente para los ciudadanos de este país, los cortes de luz decretados por Hugo Chávez hicieron que ayer la confusión reinara en Caracas. Los cortes de electricidad que desde la medianoche local del martes (madrugada en España) dejaron a oscuras buena parte de la ciudad, constituyen, según el Gobierno, «una medida impopular, pero necesaria», para hacer frente a una grave crisis energética.
La inmediata entrada en vigor del racionamiento, sin preparación previa, sembró el desconcierto y la indignación entre la población, al no quedar claros los horarios de corte de suministro que afectarán a las diferentes zonas. Además, suscitó el descontento y las quejas de los comerciantes, por la incapacidad de trabajar con normalidad.
«No sabemos nada, nadie sabe nada. Si se corta la luz vamos a tener que cerrar, no habrá ventas y se perderán las cosas», se lamentaba Irene de Freitas, que trabaja en el negocio de venta de alimentos que su familia montó hace cuarenta años en el activo barrio de La Candelaria, en el centro de Caracas.
Sin embargo, la preocupación por la falta de luz en una de las ciudades más violentas del mundo desvela a muchos ciudadanos. «Me asusta que no haya luz porque vivo cerca de barriadas peligrosas», contó la joven Katia Castro.
Cuatro horas sin electricidad
Chávez anunció que el nuevo sistema de racionamiento consistirá en cortes de electricidad por zonas, durante cuatro horas seguidas, que tendrán lugar cada dos días y en bloques de dos semanas alternadas. Los cortes afectarán a todo el país, aunque según informó el Gobierno, la electricidad seguirá llegando a los grandes hospitales y al metro de Caracas, una ciudad de más de cinco millones de habitantes donde el tráfico es un verdadero dolor de cabeza.
Ayer, en un edificio comercial de nueve pisos en el centro de la capital, los guardias advertían que media hora antes del corte de electricidad se suspendería el servicio de ascensores y se detendría la bomba de agua que otorga el suministro. Esperaban un corte de electricidad para el mediodía.
En esta zona, donde abundan los restaurantes y otros pequeños sitios de comida que necesitan electricidad para mantener el aire acondicionado y la refrigeración de los alimentos, además de numerosos comercios de otro tipo, ese bloque horario es el más activo del día.
«Si cortan la luz, yo cierro, para qué voy a mantener abierto», dijo Pedro Ramírez, encargado de una barbería. «¿Cuándo se había visto esto en Venezuela?», se preguntaba molesta María Miranda mientras compraba algunos víveres. «Yo siempre he usado la luz y el agua que me dé la gana», aseguró.
Sequía y derroche
La crisis energética que ha obligado a estos cortes se debe, según el Gobierno, al fenómeno de El Niño, que ha provocado una dura sequía, y al «derroche por parte de la población». Sin embargo, expertos y opositores afirman que se debe a la falta de inversiones en generación eléctrica y a la mala gestión oficial.
Lo que es un hecho es que el 70% de la electricidad que consume el país depende de un solo embalse, el Guri, que según las autoridades está nueve metros por debajo de su nivel normal.
Además de los problemas eléctricos, enmarcados en un plan nacional de ahorro de energía que incluye medidas fiscales y reducción de los horarios de centros comerciales, los venezolanos enfrentan desde hace dos meses racionamientos de agua que han llegado a durar hasta 48 horas por semana.
El Gobierno espera que el racionamiento eléctrico se extienda hasta mayo, cuando debería empezar nuevamente la temporada de lluvias en Venezuela, un país rico en recursos naturales y el primer exportador de petróleo del continente americano.