Los socialistas rechazan a la eurocomisaria búlgara por su relación familiar con la mafia

Juan Oliver

INTERNACIONAL

El marido de Rumiana Jeleva trabaja en un banco investigado por blanqueo de dinero

14 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Grupo Socialista en el Parlamento Europeo advirtió ayer de que no aceptará el nombramiento como comisaria de Ayuda Humanitaria de la candidata búlgara, Rumiana Jeleva, por los presuntos vínculos de su familia con las redes de blanqueo de dinero de la mafia rusa y por haber ocultado su participación en una empresa de consultoría que podría beneficiarse de los fondos que manejaría desde su nuevo cargo. Según varias fuentes, el portavoz socialista, el alemán Martin Schultz, advirtió ayer al presidente de la Comisión de que la aspirante es «inaceptable» para su grupo.

Rumiana Jeleva, una socióloga experta en economía de 40 años de edad, ocupaba desde julio pasado la cartera de Asuntos Exteriores en el Gobierno conservador de su país, y está casada con Krasimir Jeleva, un banquero del grupo TIM, investigado por blanqueo de dinero. La candidata designada por Barroso compareció el martes ante la Eurocámara, y en una intervención en la que no pudo ocultar ni los nervios ni su disgusto, negó las acusaciones de varios eurodiputados sobre las amistades peligrosas de su marido, y también por haber ocultado sus intereses económicos. «No tengo nada que esconder, he sido un personaje público desde el 2007 y he declarado todo lo que estaba obligada a declarar; cualquier acusación en este sentido, contra mi marido o contra mí, es completamente infundada», alegó.

«Calumnias»

El primer ministro búlgaro, Boiko Borisov, salió ayer en defensa de su candidata y calificó las acusaciones contra ella de «calumnias», que vinculó con una campaña contra su Gobierno: «El objetivo es atacarnos por nuestros éxitos», alertó.

También apoyó a Jeleva la portavoz de la Comisión Europea, Pia Ahrenkilde, quien aseguró que Barroso «confía en todos los comisarios designados» y que «responderá a cualquier requerimiento del Parlamento». Previendo la polémica, el presidente del Ejecutivo comunitario envió la semana pasada a los grupos una carta advirtiéndoles de que cualquier acusación contra Jeleva debería estar contrastada con pruebas.

Barroso teme que el caso de la comisaria búlgara se convierta en un problema para todo su nuevo equipo, al que la Eurocámara debe dar el visto bueno en su totalidad, y no individualmente. Y el portugués no olvida lo sucedido hace cinco años con el candidato italiano, Rocco Buttiglione, quien tuvo que renunciar a la Comisión ante la negativa del Parlamento a aceptarlo por sus reiteradas declaraciones de tinte machista y homófobo.

Ahora Jeleva se enfrenta a una situación similar, que podría provocar una guerra interna en la Eurocámara porque el PP no parece dispuesto a aceptar por las buenas que los socialistas tumben a uno de sus candidatos, y menos por una acusación de corrupción. «Son ataques sin fundamento. Me gustaría que algunos grupos políticos dejasen de actuar de forma irresponsable y parcial durante estas sesiones», aseguró ayer el portavoz del PPE, el francés Joseph Daul.