Menos ejecuciones y menos condenas a muerte en EE.UU.

Victoria Toro

INTERNACIONAL

El temor a aplicar la pena máxima a un inocente está detrás de esa disminución

03 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«El sistema no es perfecto, lejos de eso. El sistema es por esencia defectuoso», así explicaba el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, la razón que lo había llevado a abolir la pena de muerte en su estado este mismo año. Richardson afirmó que no podría vivir sabiendo que se había aplicado la pena capital a un inocente. Y esa parece, según los expertos, la razón que está detrás de la disminución tanto de la aplicación de la sentencia como de la de nuevas condenas a la máxima pena en Estados Unidos.

Según un informe del Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC según sus siglas en inglés), en este año fueron impuestas 109 condenas a muerte en Estados Unidos, la cifra más baja desde que la pena máxima fue restaurada por el Tribunal Supremo de este país en 1976. Una cifra lejana a la media anual de 295 condenas de la década de los años noventa. Además, el número de ejecuciones también está disminuyendo año tras año.

En el 2009 fueron ejecutadas 52 personas, aproximadamente la mitad de las aplicaciones de la máxima pena de hace diez años. Pero es que además, este año se cumplieron ejecuciones retrasadas del 2008, porque entonces, el Tribunal Supremo estableció una moratoria de cuatro meses sin ejecuciones mientras se discutía la constitucionalidad de la inyección letal.

Los expertos coinciden en que la posibilidad de error es la causa de esta disminución. Solo en el 2009 nueve condenados a muerte fueron exonerados y puestos en libertad después de que los tribunales reconocieran que habían sido sentenciados injustamente.

Este hecho unido a las nuevas leyes aprobadas en la mayoría de los estados y que permiten las condenas a prisión perpetua sin libertad condicional está haciendo que los jurados sean cada vez más reacios a enviar a los culpables al patíbulo.

Tejas, a la cabeza

Treinta y cinco estados de EE.?UU. incluyen la pena de muerte en sus legislaciones. Pero solo en once de ellos se realizaron ejecuciones en el 2009. Y algunos estados como Connecticut, Colorado, Montana o Maryland han establecido, de hecho, una especie de moratoria de la pena capital mientras deciden si la eliminan o no. Y otros siete están debatiendo si continúan o no aplicando la ejecución como castigo máximo.

A la cabeza en el número de condenas y de ejecuciones sigue estando Tejas. Y aunque las cifras de este estado son aún terroríficas, también allí están bajando. Debido a la disminución del número de condenas, en Tejas el número de presos que esperan la sentencia capital se ha reducido a una cuarta parte en diez años.

En Virginia, otro de los estados con mayor número de condenas y ejecuciones per cápita, solo una persona ha sido condenada a muerte en el año que acaba de finalizar.

Pero y a pesar de este descenso, todavía hay en Estados Unidos 3.279 condenados que esperan, en los corredores de la muerte, el cumplimiento de sus sentencias capitales.