La Unión Europea discutirá y decidirá bajo mandato español asuntos vitales para la agricultura, la pesca y el sector naval
02 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Los países que ostentan la presidencia de turno de la UE están obligados a mantener una estricta neutralidad en la gestión de los asuntos comunitarios, así que ejercer ese mandato no supone ninguna ventaja práctica para la defensa de sus intereses nacionales. En ocasiones, incluso, significa todo lo contrario. Sin embargo, llevar el orden del día de actualidad comunitaria y redactar las propuestas que luego discuten los Veintisiete sí permite a la presidencia dar protagonismo los asuntos que considera relevantes.
En ese sentido, Galicia tendrá este semestre la oportunidad de situar en la vanguardia del debate algunos temas que le interesan. Por ejemplo en materia de pesca, ya que bajo mandato español se sentarán las bases de la reforma de la política pesquera común, que podría satisfacer dos viejas demandas gallegas: el fin del sistema de topes admisibles de capturas, y la adopción de un tratamiento diferenciado para la flota artesanal de bajura.
Otro asunto relevante se refiere a las cuotas lácteas, cuyo final a partir del 2014 ya fue pactado y aprobado por los Veintisiete pese a las reticencias de los ganaderos de muchos países, entre ellos los gallegos, y que podría reabrirse a raíz de la crisis originada por el bajón de precios. A favor de esa posibilidad juega la intención de España de no dar por cerrado el asunto y también la salida de la Comisión de la comisaria de Agricultura Marian Fischer Boel, una firme defensora de la liberalización del sector lechero.
Junto a esos temas se sitúa otra reclamación gallega que el presidente del Gobierno se ha comprometido a llevar a Bruselas en el primer semestre de este año. Se trata de la posibilidad de que los astilleros de Navantia en Fene puedan recuperar la construcción de buques civiles, una actividad vetada por Bruselas como condición para permitir la reestructuración de la antigua Izar, su antecesora, condonando la devolución de las ayudas de Estado ilegales que recibió.
Almunia
Bruselas ya se ha negado en una ocasión a reabrir el expediente, y en ese sentido, fuentes del Gobierno muy próximas al propio Zapatero aseguran que la negociación será «muy difícil», a pesar de que la crisis económica y la flexibilidad prometida por la Comisión en la aplicación de sus rígidas normas de competencia podrían apuntar en sentido contrario. En ese sentido, las mismas fuentes advierten de que Zapatero no considera una ventaja, sino mas bien al contrario, el hecho de que el nuevo comisario de Competencia sea un español. «Joaquín Almunia es un ortodoxo al cien por cien», advierten.