Las ayudas a los afectados por los incendios en vez de aminorar han aumentado las críticas al Ejecutivo
27 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Con los rescoldos aún calientes y las primeras estimaciones de daños de los incendios sobre la mesa, el Gobierno conservador griego ha aprobado unas sustanciosas ayudas que muchos criticaron ayer como «una política de la chequera» con la que pretende lavar su deteriorada imagen.
El paisaje pelado y ceniciento surgido del desastre tiene unas cifras escalofriantes detrás de sí: dos millones de árboles calcinados, 30.000 hectáreas de terreno quemado y 200 viviendas afectadas, de ellas hasta 60 completamente arrasadas.
Poco a poco, los habitantes de las zonas afectadas vuelven a la normalidad, conforme los servicios de electricidad y de agua corriente van restableciéndose en las zonas siniestradas.
Y el Gobierno se ha apresurado a anunciar unas suculentas ayudas para los afectados, que no han aminorado las críticas e, incluso, las han aumentado entre los reproches de que se trata de una política clientelista.
El Estado pagará 750 euros por metro cuadrado por cada vivienda destruida, hasta 120 metros cuadrados, y entregará 3,3 millones de euros a cada uno de los quince ayuntamientos y comunidades afectadas. Además, las ayudas por la tierra cultivable y los olivares perdidos pueden ascender hasta a 20 millones de euros.
Los socialistas del PASOK, que ganarían unas elecciones de celebrarse ahora según las encuestas, consideran que el Ejecutivo de Kostas Karamanlis lleva sobre sí «la completa responsabilidad de los crímenes del 2007 y el 2009», en alusión a los devastadores incendios de esos años. El portavoz del Gobierno, Evangelos Antonaros, despreció las críticas de la oposición socialista y los acusó de practicar una política «populista y mediocre, características que, por cierto, las llevan en su ADN».
En el 2007, el Gobierno de Karamanlis logró la reelección después de rociar con una lluvia de ayudas a los damnificados por los incendios que acabaron con la vida de 65 personas y calcinaron 180.000 hectáreas. La situación ahora es diferente, «el Gobierno ha extenuado su capital político y ha perdido la oportunidad para avanzar con las reformas sociales y administrativas» que prometió cuando accedió al poder, declaró el analista político Thanasis Diamantopulos.
Ahora la popularidad de Karamanlis es muy baja, por lo que Diamantopulos no cree que el primer ministro repita la táctica de adelantar las elecciones tras aplicar «una política de la chequera» a los damnificados, como lo hizo entonces.