Afirma que habrá cambios importantes en Irán y que no le preocupa que EE.UU. y otros países no lo feliciten
06 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, juró ayer su cargo para un segundo mandato ante el Parlamento, fuertemente custodiado por la policía y rodeado por miles de personas que con su presencia mostraron su rechazo a los resultados de las elecciones del pasado 12 de junio.
La policía iraní montó uno de los mayores despliegues de los últimos tiempos en los alrededores del Parlamento para disuadir a la oposición de las protestas y concentraciones durante la investidura, que comenzó a primera hora.
En el acto presidido por el jefe de la Cámara, Alí Lariyani, el mandatario aseguró que «la epopeya de la elección presidencial del 12 de junio es el inicio de cambios importantes en Irán y en el mundo».
«Resistiremos a los [países] opresores y vamos a seguir actuando para cambiar los mecanismos discriminatorios en el mundo, en beneficio de todas las naciones», declaró Ahmadineyad, que también señaló que no le preocupa la decisión de Washington y de otras capitales occidentales, como París, de no felicitarlo.
El presidente iraní dijo que su país está dispuesto a colaborar con otras naciones, aunque advirtió que «no soporta la falta de educación» de algunas.
«Algunos países dicen que reconocen al nuevo Gobierno pero no lo felicitan. Esto significa que quieren la democracia solo cuando conviene a sus propios intereses y no respetan los derechos de los pueblos», estimó Ahmadineyad en una sesión en la que destacó la ausencia de muchos parlamentarios.
Presencia de diplomáticos
La mayoría de diplomáticos extranjeros, sobre todo europeos, sí asistieron a la ceremonia. Entre ellos, el embajador sueco, Magnus Wernstedt, cuyo país preside la UE, y el español Leopoldo Stampa Piñeiro
A pesar de la fuerte presencia policial y el cierre de la estación de metro de Baharestán donde está el Parlamento, miles de personas pasearon por las calles adyacentes. Las fuerzas policiales y los guardianes de la revolución, que impedían pararse en las aceras, ordenaron el cierre de los comercios de la zona para impedir que los ciudadanos pudieran detenerse. Durante la mañana, la policía detuvo a decenas de personas en el centro de Teherán, donde hubo algunos enfrentamientos con los agentes, que lanzaron gases lacrimógenos y grabaron imágenes.
El líder opositor, Mir Huseín Musavi, anunció que los arrestos -cientos desde que comenzaron las protestas- no impedirán que continúe el movimiento, según su sitio en Internet. «Algunos pensaron que deteniendo a las personas que creen que lideran la protesta, la cuestión sería resuelta. Pero el movimiento continuó en el país y demostró que los arrestos no surten efecto», agregó.