Pekín protesta ante el embajador de Japón porque se le permite estar en este país
30 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La jefa de la disidencia uigur en el exilio, Rebiya Kadeer, aseguró ayer en Tokio que «unas 10.000 personas desaparecieron en una noche» en los disturbios étnicos de principios de mes en Urumqi, la capital de Xinjiang, y reprochó a EE.?UU. su pasividad. Las declaraciones dieron lugar a una protesta formal de Pekín, que convocó al embajador japonés para expresarle su malestar y pedirle que el Gobierno japonés ponga freno a las actividades de Kadeer.
«Unas 10.000 personas desaparecieron en una noche. ¿Dónde han ido? Si han muerto, ¿dónde se encuentran?», se preguntó Kadeer en su segundo día de visita a Japón. Kadeer, que niega cualquier implicación en las protestas, afirmó que la responsabilidad corresponde a las autoridades chinas, «que transformaron lo que era una manifestación pacífica en disturbios violentos».
Según dijo, la noche del 5 de julio se cortó la electricidad y la policía disparó a la multitud con armas automáticas de forma indiscriminada. «A la mañana siguiente, la gente descubrió al despertarse que muchos hombres uigures habían desaparecido», agregó, explicando que estas informaciones fueron recogidas por exiliados uigures a partir de testimonios de residentes y visitantes que estaban en Urumqi en el momento de los disturbios.
Reclamó el envío a esa región de una misión de investigación independiente para arrojar luz. «Si China puede decir con aplomo que todo lo que se produjo es culpa de los uigures, entonces que abra la región y diga a la comisión lo que pasó».