Luchas internas, falta de líderes, asunción por los Gobiernos conservadores de sus postulados, falta de alternativa creíble e imitación de la derecha explican el fracaso
14 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En medio de una crisis económica sin precedentes desde la Gran Depresión de 1929, atribuible a las políticas neoliberales de desregulación salvaje de los mercados, la socialdemocracia europea ha padecido un tsunami electoral, una derrota humillante ante la derecha. Los laboristas británicos, el SPD alemán y los socialistas franceses han descendido a cotas desconocidas. A la crisis ineluctable del capitalismo que predijeron los marxistas no le ha seguido el triunfo de la izquierda, sino el estrepitoso fracaso socialdemócrata. Las elecciones europeas no son un hecho aislado: 20 de los 27 Gobiernos de la UE son conservadores, cuando hace diez años el dominio de los socialistas era abrumador.
¿Por qué se ha producido este cataclismo en unos tiempos que parecían propicios para los partidarios de un mayor intervencionismo estatal en la economía, los defensores de un Estado del bienestar fuerte, de unas políticas sociales sin recortes? Las causas son muy variadas y van desde las luchas internas, la falta clamorosa de líderes, la asunción por parte de algunos Gobiernos conservadores de políticas intervencionistas y sociales propias de la izquierda, la incapacidad para presentar un proyecto alternativo creíble o, según los analistas situados más a la izquierda, la copia de postulados liberales y la consiguiente pérdida de identidad que ahuyenta a su electorado natural.
«Varios Gobiernos conservadores han asumido preceptos de la economía social o que el Estado vuelva a ser el motor de la economía para superar la crisis, que son socialdemócratas», admite Elena Valenciano, secretaria de Política Internacional del PSOE. El catedrático de Ciencias Políticas y Sociales Vicenç Navarro, que ha sido asesor de Gobiernos como el de Salvador Allende en Chile y el socialdemócrata sueco, y de políticos como Hillary Clinton y Josep Borrell, hace un análisis opuesto y atribuye el declive a que los socialdemócratas han abandonado su proyecto original y se han convertido en partidos «social-liberales, que han asumido como propios los postulados liberales».
La Tercera Vía
Sin embargo, la Tercera Vía de Tony Blair, adaptada por Schroeder en Alemania, deparó grandes éxitos a los partidos socialdemócratas que asumieron preceptos liberales. Navarro explica que ha sido precisamente el fracaso de esas políticas el que ha provocado ahora la desafección de las clases populares, cuya abstención es la principal causa de su derrota.
Josep M. Colomer, investigador del CSIC, profesor de Economía Política y autor de uno de los manuales de política europea comparada más influyentes, Comparative European Politics, sitúa el origen de la crisis de la izquierda mucho más lejos. «Ha habido hasta ahora siete elecciones al Parlamento Europeo; en las cuatro primeras el partido con más votos y escaños fue el Partido Socialista Europeo, pero en las tres últimas, desde 1999, ha sido el Partido Popular. El cambio histórico que ha habido entre los dos ciclos ha sido la desaparición de los regímenes comunistas de Europa del Este y el consiguiente descrédito del proyecto ideológico socialista», asegura. Los datos parecen avalar su tesis. Desde 1989, la emblemática fecha de la caída del muro de Berlín, los laboristas y el SPD han visto desplomarse su apoyo electoral a la mitad o incluso más.
Bush, Merkel y Sarkozy
Valenciano sostiene que, frente al modelo ultraliberal neoconservador que personificaba George Bush, Gobiernos como los de Angela Merkel o Nicolas Sarkozy han sostenido el Estado del bienestar y las políticas sociales ante la crisis, por lo que «la construcción de una alternativa no es tan rápida ni tan clara, porque además ha pillado desarmados y maltrechos a los partidos socialistas de países fundamentales». La dirigente incide en que el electorado castiga mucho las luchas internas. «El PS francés estaba mucho más preocupado por determinar quién era su líder que por asumir un programa progresista creíble para la sociedad», afirma. Reconoce, además, que los partidos socialdemócratas han sido incapaces de «dar una respuesta conjunta a la crisis».
Como sociólogo y ex presidente del CIS, Ricardo Montoro pide prudencia al interpretar los resultados debido a la alta abstención. Pero su conclusión es diáfana: «La gente prefiere a los liberal-conservadores frente a la crisis y han dado la espalda a los partidos socialistas y socialdemócratas, que no entienden de abrir mercados, bajar impuestos y crear empleo».