¿El mismo statu quo, la misma parálisis política?

Natalia Sancha

INTERNACIONAL

09 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El día electoral transcurrió y terminó contrariamente a todo lo esperado. Ante la sorpresa de libaneses y extranjeros, la paridad parlamentaria del anterior Gobierno se mantiene prácticamente intacta. Una derrota de Hezbolá, que no por ello dejará de ser parte inalienable de la vida política libanesa, y un revés para el régimen iraní que se juega sus propios comicios en tres días.

Con la victoria de la coalición de Hariri se impone también una visión político social prooccidental frente a la alternativa sirio-iraní, zanjando el simbólico pulso librado en segundo plano entre Obama y Ahmadineyad.

Tras la resaca electoral, y a pesar del consenso en torno a la figura del actual presidente Michel Suleiman, el Líbano se enfrenta al mayor desafío de estas elecciones: formar un Gobierno de unidad. Un trabajo arduo que deberá aunar a ambas coaliciones para que el país salga de la polarización política que reina desde el asesinato del antiguo primer ministro Rafic Hariri en el 2005 y que dio nombre a ambas coaliciones.

Los principales escollos siguen siendo los mismos, la parálisis institucional, las armas de Hezbolá, las relaciones y fronteras con los vecinos Siria e Israel, un plan nacional de defensa y la urgente necesidad de normalización política indispensable para la mejora económica. Con Hezbolá una vez más en la oposición, la pelota está de nuevo en el campo de Hariri.