El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ofreció ayer a los miembros de la troika europea «aviones militares de transporte para cubrir las necesidades de las fuerzas internacionales» desplegadas en Afganistán. La propuesta se hace después de que Kirguistán anunciase el inminente cierre de la base aérea de Manás, la única que le queda a EE.?UU. en la Asia Central ex soviética. Kirguistán alberga también una base rusa y hay fundadas sospechas de que la decisión de clausurar Manás se gestó en Moscú.
«El tránsito de camiones con cargamentos no militares ya está garantizado en el marco de nuestros acuerdos con la OTAN», aclaró Lavrov. Al mismo tiempo, señaló que «son posibles pasos adicionales» y recordó que «en abril y mayo pasados hablamos con nuestros colegas de la Alianza Atlántica sobre la conclusión de un convenio para que puedan disponer de nuestros aviones militares de transporte». Se entiende que tales vuelos servirían para efectuar el relevo de tropas e incluso el traslado de material bélico. «Podríamos alcanzar otros acuerdos», subrayó Lavrov.
El jefe de la diplomacia rusa recibió ayer en Moscú a su homólogo checo, Karel Schwarzenberg, cuyo país preside actualmente la UE; al alto representante europeo de Exteriores y Seguridad, Javier Solana; a la comisaria Benita Ferrero-Waldner, y al ministro de Exteriores sueco, Carl Bildt. En la capital rusa se encuentra también el subsecretario de Estado norteamericano, Patrick Moon, para negociar las condiciones del tránsito de suministros a Afganistán.
Contraprestaciones
El presidente kirguís, Kurmambek Bakíev, dio a conocer su propósito de cerrar Manás el pasado día 3 en Moscú. Lo hizo después de reunirse con su homólogo ruso, Dmitri Medvédev, quien aceptó conceder a Kirguistán un crédito de 2.000 millones de dólares, otros 150 millones en ayudas y la condonación de parte de su deuda. Pero el Kremlin niega cualquier vinculación entre el cierre de Manás y los acuerdos con Bakíev.
En cualquier caso, parece que Rusia pretende convertirse en una pieza fundamental en la operación contra los talibanes a cambio de que EE.?UU. y sus aliados se olviden de la soberanía de Georgia, del escudo antimisiles y renuncien a la ampliación de la OTAN a Ucrania y Georgia.
Kazajistán y Tayikistán también se han comprometido a ceder sus respectivos territorios y espacios aéreos para el paso de avituallamientos con destino a Afganistán.