Grecia entró ayer en su segunda semana de disturbios protagonizados por estudiantes y radicales, que no dan tregua al Gobierno conservador tras la muerte de un adolescente, hace nueve días, por un disparo de la policía. Sin embargo, las protestas en la calle empiezan a perder intensidad.
Organizaciones de estudiantes creadas tras la muerte de Alexis Grigoropulos, de 15 años, llamaron a los jóvenes a continuar con las ocupaciones de colegios. La Federación de Docentes de Educación Secundaria Estatal (OLME) estima que un 20% de las 3.000 escuelas del país se encuentran ocupadas por los alumnos.
En las calles de Atenas se registraron ayer solo incidentes menores, el más importante de ellos frente al cuartel general de la policía, donde se manifestaron unos 3.000 jóvenes. Allí, decenas de agentes del orden equipados con bombas lacrimógenas detuvieron al menos a seis personas después de ser agredidos con piedras, huevos, botellas de agua y harina.
Varios incidentes de menor intensidad se registraron en una protesta de estudiantes en el barrio ateniense de Koridalos, mientras que en las ciudades de Salónica, Ioanina y Patras las manifestaciones que se celebraron fueron pacíficas.
También medio centenar de jóvenes se concentraron delante del tribunal de Atenas, en el que cinco de los hasta ahora 200 detenidos en los últimos días iban a declarar ante el juez. La policía protegió el edificio mediante un amplio despliegue y logró que no se produjeran enfrentamientos.
El vicepresidente de la OLME, Grigoris Kalomiris, declaró que están «al lado de los escolares» y que son «solidarios con sus peticiones de una enseñanza mejor». Añadió que «el asesinato del joven fue la gota que desbordó el vaso, en un clima en que los estudiantes se levantan contra el sistema de enseñanza debido a que no ven un futuro». La OLME ha convocado una manifestación para el jueves en Atenas para pedir que los gastos para enseñanza aumenten del 3,1 al 5% en los presupuestos del 2009.
Kalomiris indicó que el actual sistema de evaluación para acceder a la enseñanza superior ha dejado a 50.000 jóvenes fuera de las universidades en los últimos tres años.
Movilizaciones en Francia
El ministro francés de Educación, Xavier Darcos, anunció ayer el aplazamiento de la primera etapa de su controvertida reforma de la enseñanza secundaria, una decisión considerada como un avance por los estudiantes que, sin embargo, han decidido mantener sus movilizaciones. El ministro «decidió dejar más tiempo para la puesta en práctica» de la reforma del primer año de instituto con alumnos de unos quince años. Originalmente, la medida debía entrar en vigor al comenzar las clases el próximo curso.
Desde hace dos semanas, el ministro se enfrenta a la protesta de los estudiantes. Las manifestaciones, que en muchos casos degeneraron en incidentes, han sido particularmente enérgicas en el oeste de Francia.