Venezuela expulsa al embajador de EE. UU. «en solidaridad» con Bolivia

P. García Otero

INTERNACIONAL

Analistas señalan?que la tensión es una estrategia de Caracas para tapar el escándalo del «valijagate»

13 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La relación política entre los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos quedó congelada con la decisión del presidente del país sudamericano, Hugo Chávez, de expulsar al embajador norteamericano, Patrick Duddy, durante una alocución en un acto de masas, transmitido por todos los canales de radio y televisión, en la que Chávez gritó, en varias oportunidades: «Váyanse al carajo, gringos de mierda».

Y aunque Chávez exigió a Duddy que abandonara el país en 72 horas, este ya se encuentra en Washington desde la semana pasada. El presidente venezolano tomó la decisión, según indicó, en solidaridad con su homólogo de Bolivia, Evo Morales, quien el miércoles también expulsó al embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg.

Morales acusa al Gobierno estadounidense de apoyar a los grupos opositores que mantienen bloqueadas las carreteras hacia las regiones autonomistas de Tarija y Santa Cruz.

En una alocución previa a la que anunció la expulsión de Duddy (pero también el jueves), Chávez afirmó que hay un grupo de militares «activos y retirados», así como «empresarios y dueños de medios de comunicación» implicados en un intento de magnicidio en su contra, «financiados y apoyados por la Administración de EE.?UU». Agregó que «si el Gobierno de Morales o cualquier Ejecutivo nuestro cae, Venezuela está autorizada para enviar tropas y hacer la guerra a la oligarquía por cualquier camino del que dispongamos».

Escalada del conflicto

Analistas venezolanos de la oposición señalan que el incremento de las tensiones entre Venezuela y EE.?UU. es una estrategia del presidente venezolano para tapar los escándalos del valijagate (el envío de una maleta con 800.000 dólares en efectivo del Gobierno venezolano para la campaña de Cristina Fernández) y del ordenador encontrado en el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador, en el que fue abatido Raúl Reyes, que presuntamente da cuenta del apoyo de altos funcionarios del Estado venezolano a esta organización.

En el plano interno, Chávez se ve amenazado por una caída en su popularidad, según indican las encuestas, que le pasará factura el 23 de noviembre, cuando se celebran elecciones de gobernadores y alcaldes, y en las que su partido puede perder hasta 17 de las 24 gobernaciones en liza, y cerca de dos tercios de las 330 alcaldías del país. Una derrota sería muy costosa para Chávez, quien viene de salir derrotado en el referendo de reforma constitucional del 2 de diciembre del 2007 y suele acusar a la oposición de «actuar bajo las órdenes de Washington», tratando de identificar a sus opositores con «el imperio», como él lo denomina.

La escalada de tensión entre ambos países comenzó esta semana, coincidiendo con el inicio del juicio por el denominado valijagate en Miami. La presidenta argentina suspendió una corta visita que tenía planeada a Caracas.

En una decisión aún no explicada, Venezuela restringió los vuelos a Estados Unidos, recortando las frecuencias a partir del día 28. Y aunque las relaciones políticas estén en punto muerto, las económicas siguen. El país del norte aún es el receptor del 85% del petróleo venezolano, aunque Chávez amenazase con cortar el suministro.