La aviación bombardeó la cordillera de Kandil, donde se presume que está el campamento central de los rebeldes
30 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El Ejército turco bombardeó ayer posiciones del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ubicadas en el norte de Irak, menos de 40 horas después del atentado que costó la vida a 17 vecinos de un barrio de Estambul y que fue atribuido por el Gobierno que encabeza Tayyip Erdogan a esa organización kurda. Sin embargo, las dudas sobre la autoría del ataque no han parado de crecer.
A las declaraciones de destacados dirigentes kurdos negando la implicación del PKK, hay que sumar ahora la actitud adoptada por algunos medios de comunicación locales, que han sugerido que la masacre pudo haber sido obra de la red golpista Ergenkon, varios de cuyos miembros han sido detenidos y procesados recientemente por intentar desestabilizar al Ejecutivo.
La primera de las zonas atacadas por la aviación turca es una de las montañas de la cordillera de Kandil, a unos 150 kilómetros de la frontera turcoiraquí y junto a la frontera con Irán, donde se cree que se encuentra el campamento central de los rebeldes kurdos. Sin embargo, el ataque de ayer se centró en objetivos de menor importancia. Según un comunicado del Ejército, sus servicios de inteligencia, a los que EE.?UU. envía información en tiempo real sobre las posiciones del PKK, detectaron «una cueva de grandes dimensiones que era utilizada como refugio por un grupo de entre 30 y 40 terroristas». De acuerdo con el Ejército turco, los aviones bombardearon con precisión el lugar y «neutralizaron a una gran parte del grupo». Mientras tanto, otro grupo de cazas bombardeó la zona noriraquí de Zap, también cercana a la frontera con Turquía.
Confusión
Mientras estas actuaciones militares se desplegaban crecía la confusión sobre la autoría del atentado del domingo, una falta de claridad a la que contribuyeron también las palabras del primer ministro pidiendo que no se hagan atribuciones mientras la policía no termine su trabajo.
Matizando lo que había asegurado el día anterior, cuando había señalado al PKK con claridad, Erdogan prometió investigar y desenmascarar a quien esté detrás del atentado.
«El estado desenmascarará tarde o temprano el rostro que se esconde tras los atentados», afirmó en una comparecencia ante los miembros de su grupo parlamentario en Ankara. «Aquellos que quieren detener este país deben saber que no podrán cumplir sus sucios propósitos».
La prensa turca amaneció ayer dividida sobre el particular. Los diarios más nacionalistas acusan al PKK, pero los que se encuentran más cercanos al Gobierno culpan a la red Ergenkon, una organización clandestina formada por altos mandos retirados en la reserva, políticos ultranacionalistas y mafiosos que supuestamente pretenderían derribar al Ejecutivo. Curiosamente, esta es también la dirección en la que apuntaron ayer dirigentes kurdos, que volvieron a condenar el atentado.
Los diarios turcos también informaron de que la policía busca a una persona a la que captaron las cámaras de seguridad hablando por teléfono móvil tras la primera de las dos explosiones.
Por otro lado, las cuatro personas sospechosas que habían sido detenidas tras el atentado fueron puestas en libertad sin cargos. La policía ha registrado varios domicilios y prosigue con las investigaciones sobre la composición de los explosivos.