Varios pesos pesados del Partido Laborista, incluido el ministro de Justicia, Jack Straw, salieron ayer en defensa del primer ministro, Gordon Brown, entre rumores de un posible golpe interno para derrocarlo tras el fracaso electoral del pasado jueves en Glasgow.
Straw, a quien la prensa señala como posible sustituto, ha pedido a los diputados que demuestren unidad en tiempos difíciles, pese a reconocer la gravedad de la derrota en Escocia, donde el partido gubernamental perdió frente a los independentistas un escaño que tenía desde hacía 60 años.
El antiguo ministro del Interior David Blunkett pidió a los parlamentarios laboristas que «maduren» y dejen de conspirar para participar en la reconstrucción del partido de cara a las próximas elecciones. El secretario de Estado de la oficina del gabinete, Ed Miliband, desmintió los rumores de un plan para reemplazar a Brown.