Los 130 calzoncillos del narco aficionado a Hello Kitty fueron los primeros en venderse.
09 abr 2008 . Actualizado a las 09:49 h.Más de 5.000 personas, según cifras de la Policía Militar de la ciudad brasileña de Sao Paulo, provocaron hoy disturbios durante el bazar y subasta de los bienes personales del confeso narcotraficante colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía, alias «Chupeta».
El bazar con carácter benéfico y programado por orden judicial inicialmente hasta el domingo, fue suspendido después de dos horas de apertura ante la avalancha humana que se congregó en las afueras del Jockey Club de Sao Paulo, con filas de casi un kilómetro de extensión.
Los desórdenes por las protestas de quienes no podían entrar en el recinto social provocaron la intervención de la Policía Militar, que con «gas pimienta» dispersó la frustrada multitud que comenzó a aglomerarse en las puertas del club con seis horas de antelación a su apertura.
Algunas personas llegaron de otras regiones del estado de Sao Paulo y de diferentes zonas del país atraídas por los precios del 30 por ciento por debajo del valor comercial de los 3.000 artículos del narcotraficante, preso a la espera de su extradición a EEUU en la cárcel de máxima seguridad de Campo Grande, capital de Mato Grosso do Sul.
Los artículos, entre ellos una colección de relojes Rolex valorada en 4 millones de reales (1,5 millones de euros), incluido un Ademar Piguet de 135.000 euros, fueron expuestos en 19 salas temáticas, en las que también fueron incluidos vinos decomisados a los dueños del desaparecido Banco Santos.
La recaudación de la venta de artículos en el bazar y en una subasta para los bienes de mayor valor, como los relojes y dos vehículos Jeep clásicos importados, entre otros, será destinada a instituciones benéficas.
Los electrodomésticos, una colección de 260 pares de zapatos femeninos y 170 masculinos, 70 bolsos, perfumes y pantalones vaqueros, todos de marca, fueron los objetos más buscados por los voraces compradores.
Los precios del bazar oscilan entre un real (unos 38 céntimos de euro) para cada uno de los 130 calzoncillos, que convirtieron en «piezas folclóricas» y fueron los primeros en venderse, y 5.000 reales (1.890 euros) para los muebles de madera.
Entre los bienes destaca una amplia colección de artículos de la gata japonesa Hello Kitty, cuyas imágenes eran también utilizadas por el también economista de una prestigiosa universidad bogotana para el envío de mensajes de correo electrónico codificados, según las autoridades brasileñas.
Ramírez Abadía era el narcotraficante más buscado por las autoridades de Estados Unidos, país que ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares (3,22 millones de euros) por su captura.
La extradición del capo del cártel colombiano del Norte del Valle al país norteamericano fue aprobada por el Tribunal Supremo Federal el pasado 13 de marzo y la orden está a la espera de una autorización final por parte del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
La decisión unánime de la máxima corte de Justicia del país está sujeta también a que Estados Unidos, donde Ramírez Abadía debe responder por los cargos de tráfico internacional de drogas y quince homicidios, se comprometa a aplicar una pena no mayor de treinta años como estipula la Constitución brasileña.
El juez federal de Sao Paulo, Fausto de Sanctis, sin embargo, emitió el 1 de abril un fallo que condenó a Ramírez Abadía a treinta años de prisión en Brasil por los delitos de concierto para delinquir, lavado de dinero, uso de documentos falsos y corrupción activa, recomendando cumplir la pena en el país.