La central se convirtió en 1986 en el escenario del mayor accidente nuclear de la historia, arrojando a la atmósfera hasta 200 toneladas de material radiactivo.
28 mar 2008 . Actualizado a las 19:21 h.Ucrania mantiene su intención de cerrar la central nuclear de Chernóbil, escenario en 1986 del mayor accidente nuclear de la historia, anunció hoy el ministro ucraniano de Situaciones de Emergencia, Vladímir Shandra.
«Pronto daremos un paso suficientemente grande para que la central de Chernóbil deje de funcionar», aseguró en rueda de prensa Shandra, citado por las agencias ucranianas.
Señaló que, para poner punto final al problema que aún supone la planta atómica, es necesario «retirar el combustible nuclear».
«Intentaremos sacar el combustible del cuarto reactor. Ese proceso será realizado mecánicamente, ya que las dosis de radiación son muy altas», añadió.
En septiembre del pasado año, el consorcio francés Novarka firmó un contrato para construir el segundo sarcófago sobre el accidentado reactor número cuatro de la central de Chernóbil.
El coste del proyecto es de 505 millones de dólares, con un plazo de ejecución de cinco años.
Novarka, que integra a los grupos franceses Vince y Bouygues, se ha comprometido a garantizar la seguridad de la central, a los trabajadores de la misma, el entorno natural y la población circundante durante los próximos 100 años.
El actual sarcófago que cubre el cuarto reactor de la planta, escenario el 26 de abril de 1986 de la mayor catástrofe en la historia del uso pacífico de la energía atómica, ya presenta grietas y se producen fugas radiactivas.
El nuevo sarcófago, que cubrirá al actual de acero y hormigón, será un cubo con una longitud de 257 metros, una anchura de 150 y una altura de 108 metros.
Las autoridades ucranianas advierten de que los reactores uno, dos y tres de la central, clausurada en diciembre del 2000, aún contienen combustible nuclear, por lo que el peligro de radiación está muy presente.
La central de Chernóbil, cuya avería en 1986 fue provocada por una conjunción de errores humanos, técnicos y de construcción, arrojó a la atmósfera hasta 200 toneladas de material radiactivo, lo que sometió a la población de la zona a unos niveles de radiactividad muy superiores a los documentados en Hiroshima (Japón) en 1945.