Dos de los empleados de la ONU en Argel, rescatados con vida de entre los escombros del edificio derruido

Agencias

INTERNACIONAL

13 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El miedo atenaza a los habitantes de Argel, conmocionados tras el doble atentado del martes en la capital, que ha sido reivindicado por Al Qaida en el Magreb Islámico, que además ha amenazado con multiplicar acciones de este tipo.

Según la última cifra oficial, facilitada ayer por el ministro de Exteriores, 30 personas murieron por la explosión de los dos coches bomba junto al Tribunal Supremo, el Consejo Constitucional y la sede de la ONU en los elegantes barrios de El Biar e Hydra, aunque fuentes médicas hablan de más de 60 muertos.

La ONU ha identificado a nueve de los once empleados que consta que murieron en el atentado, si bien se continúa hablando de una cifra provisional porque «hay un número de personas desaparecidas». Además, dos trabajadores fueron rescatados con vida de entre el amasijo de cemento y hierros en que se ha convertido el edificio de tres pisos que aloja la misión, pero no se espera que se consiga hallar a más supervivientes.

Seis de los muertos identificados son de nacionalidad argelina, uno es senegalés, otro danés, y otra filipina. Tres trabajaban para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y dos para el Fondo de las Naciones para la Población. Los otros cuatro eran empleados del Programa Mundial de Alimentos, la Organización Internacional del Trabajo, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados y el Departamento de Seguridad de la ONU. Se trata del atentado más grave cometido contra instalaciones de la ONU desde el ataque con un camión bomba perpetrado en agosto del 2003 contra el cuartel general de la entidad en Bagdad, confirmó el principal responsable del Acnur en Argelia, Antonio Guterres.