La situación fue detectada en los juzgados por diversos profesionales
19 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.No hay ni datos estadísticos, ni estudios, solo la alerta que efectúan diversos profesionales relacionados con los juzgados lucenses. El aumento en el consumo de heroína es una de las causas que está provocando que se disparen los hechos delictivos en la capital lucense, especialmente los robos.
Por los juzgados de instrucción lucense pasaron en los últimos meses, en calidad de detenidos, numerosas personas que manifestaron ser adictas al consumo de dicha sustancia y que los robos en los que se vieron involucrados solo tenían como objetivo el conseguir dinero para poder mantener la adicción.
Esta circunstancia enlaza con los informes que revelan que el consumo de heroína aumentó de forma espectacular en el territorio nacional en los últimos tiempos hasta alcanzar subidas que, en algunos lugares, sitúan por encima del veinte por ciento. Es, apuntaron diversos especialistas, una droga barata en comparación con otras de tipo sintético o la cocaína.
Esta droga estaría entrando últimamente de forma masiva en diversos ambientes lumpen de la ciudad, procedente de otras ciudades gallegas, en concreto de Vigo y Ferrol, según apuntaron diversas fuentes.
El aumento de los hechos delictivos, especialmente los relativos a la propiedad, es espectacular no solo ya en la demarcación del partido judicial de Lugo sino en otras zonas. Bares, supermercados y comercios son objetivo preferente de los ladrones que estarían destinando el dinero sustraído a la compra de la droga y que, incluso, cambiarían efectos robados por esta sustancia, que ahora fuman en vez de inyectársela en vena como fue habitual durante algún tiempo.
Responsables de algunos supermercados de la capital dieron órdenes a sus empleados de que extremen al máximo el control para evitar hasta los más mínimos hurtos por parte de los clientes. En diversos establecimientos, las cajeras recibieron la orden de controlar las etiquetas de productos que venden a granel y que los clientes pueden coger a voluntad para, posteriormente, pesar y marcar a través de una tecla determinada. Muchos consumidores elegían una de menor precio pensando en que la cajera no se iba a dar cuenta.