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Aumenta el número de lucenses que dicen que un ferrolano les quitó dinero
17 sep 2009 . Actualizado a las 11:21 h.Todo apunta a que la media docena de mujeres a las que supuestamente estafó dinero un ferrolano que se anuncia en una página de encuentros es solo una pequeña muestra de lo que está sucediendo en los vericuetos de la red. La publicación días pasados de la advertencia de una persona que manifestaba haberse quedado sin unos tres mil euros que supuestamente le llevó un hombre con orígenes y familia en Ferrol, pero actualmente residente en la capital lucense, motivó que varias afectadas más se pusiesen en contacto con la redacción de La Voz no solo para conocer detalles y comprobar si coincidían los datos sino para informar de que habían sido estafadas.
Una de las mujeres, que pidió insistentemente que no quería ser identificada, explicó que al ver la noticia publicada se sintió totalmente reflejada. «Todo es idéntico a lo que me sucedió a mi», explicó. Sin embargo no coincidía el código con el que actuaba el ferrolano en la página de encuentros. Esta persona contó que, cuando llevaban algún tiempo de relación y ya habían tenido algunos encuentros, en varios de ellos le planteó siempre la misma situación: ¿Podías dejarme dinero porque me falla la tarjeta y tengo que volver a casa? En otras ocasiones la disculpa no era regresar sino abonar los gastos del hotel o el combustible del coche. Así, poco a poco, fue quitándole a la víctima una elevada cantidad que no quiso precisar.
Otra afectada hizo un llamamiento para que las mujeres afectadas, al parecer en diversos puntos de España, se pudieran unir creando un foro en la Red. Esta persona, que también se siente estafada, no tiene dudas de que fue el hombre del que se habla en las crónicas el que le quitó unos 800 euros. «Menos mal que empecé a desconfiar y corté a tiempo porque, de lo contrario, hoy podría estar con el agua al cuello», confesó. La afectada puso de manifiesto que el embaucador prometía siempre devolver el dinero en el próximo encuentro o, incluso, enviarlo a través de un giro o efectuando un ingreso a cuenta. Nada de eso sucedía.
Fuentes policiales explicaron que el caso, aún no siendo complicado de resolver, era difícil de que prosperarse a nivel judicial porque las afectadas aseguran no tener absolutamente ninguna prueba de que hicieron los préstamos. «Eso lo sabe muy bien el estafador y, por eso, actúa a sus anchas», recordó un agente. La única solución para hacerle frente, explicaron, es la información y, sobre todo, la alerta los usuarios y usuarias de este tipo de páginas que han de saber en todo momento que cualquier precaución que se adopte es poca. «Hay que tener en cuenta que se plantean encuentros y contactos con personas totalmente desconocidas. De nada sirve lo que se diga a través de la Red u otro medio de comunicación. Detrás de una persona que se pinta como excelente puede esconderse un criminal, un psicópata o, como mal menor, un estafador», apuntaron.