El domingo que anticipa la Semana Santa trajo dos de las citas más multitudinarias del calendario de fiestas gastronómicas de la provincia de Lugo. La Festa do Queixo de San Simón congregó a miles de personas en Vilalba, y la Feira do Viño de Amandi llenó Sober de visitantes llegados de diferentes puntos de Galicia.
En Vilalba, el presidente de la asociación de fabricantes, Javier Piñeiro, se mostraba a media tarde de ayer muy satisfecho de cómo se desarrolló la jornada en la Festa do Queixo de San Simón. La crisis no parece haber afectado a este producto, que congregó en Vilalba a numeroso público. En los ochos puestos de venta del famoso queso de tetilla, hasta los más cautos admitían que la mañana había discurrido satisfactoriamente, incluso mejor que en años anteriores. «Vai ben», resumió Gabino Román, uno de los vendedores, lo que estaba siendo la fiesta a primera hora de la tarde de ayer.
Las piezas grandes se despacharon a 12 euros y las pequeñas a siete. Otro vendedor, Jesús Rey, aseguró que no se notaba la crisis.
Mientras la orquesta Alarma ponía la nota musical a la mañana vilalbesa, en los restantes puestos de venta de los más diversos productos se congregaba numeroso público. Este año hubo en total, según Javier Piñeiro, 81 puestos, de los que ocho correspondían propiamente a vendedores de queso de San Simón. Ferreiro admitió que aún no tenía datos concretos de las ventas, pero no creía equivocarse mucho si decía que oscilaría entre los seis mil y los siete mil kilos. Pero dejó claro que era una estimación absolutamente personal y provisional.
En otro orden de cosas, Piñeiro recordó los premios correspondientes al concurso de tapas. En el apartado de tapa de diseño, ganó la del Mesón do Campo. En la categoría de tapa tradicional había tres premios: el primero se lo llevó Lareira, el segundo fue para Alborada y el tercero para Xalundes.
En Sober sumaban ayer el segundo día de fiesta. El domingo es siempre la jornada más multitudinaria, y el sábado ya había resultado uno de los más concurridos de los últimos años, a pesar de la restricción de horarios nocturnos aplicada por los organizadores a los puestos de las bodegas. La jornada de ayer respondió a las expectativas. La animación fue creciendo a medida que avanzaba la mañana, de manera que a las doce del mediodía las caravanas de coches aparcados en los arcenes de las carreteras de acceso al pueblo medían cientos de metros en todas las direcciones. Las diecinueve bodegas con puesto propio en el recinto vendieron botellas a muy buen ritmo. Los que más, como siempre, fueron los ganadores de los premios del jurado de cata a los tres mejores vinos del certamen. Los ganadores fueron Guímaro, Viña Regueiral y Tear.
Los tres premios
A la una, cerca de cuatro mil personas se agolpaban frente a la casa consistorial para presenciar el pregón de Mucha e Nucha, las televisivas Cantareiras de Ardebullo, que llenan todos los viernes en el Luar el vacío humorístico que dejaron los Tonechos. Marcos Pereiro y Xosé Touriñan revisaron los tópicos asociados al vino desde el punto de vista paisano de sus personajes y le sacaron punta a todo, desde el pretendido gusto de los césares romanos por el producto de las cepas de Amandi hasta el socorrido método de suavizar con gaseosa los tintos más peleones.
Los pregoneros dieron su espectáculo flanqueados por decenas de representantes políticos. A la fiesta acudieron alcaldes de toda la comarca y concejales y diputados de todas las fuerzas políticas. El que más expectación generó fue Alberto Núñez Feijoo, que desembarcó en Sober acompañado por la diputada y ex alcaldesa Raquel Arias y por su sucesor al frente del Ayuntamiento, José Gómez, y arropado por la plana mayor de su partido en la provincia.