Marisco de las rías en el mejor restaurante de EE. UU.

OURENSE

La Dorada Coral Gables, propiedad de dos gallegos en Miami, distinguido con un prestigioso premio.

22 oct 2009 . Actualizado a las 14:42 h.

Marisco de las rías, pescado y vino gallego han convertido al restaurante La Dorada Coral Gables (Miami) en el mejor del mundo, según la Academia Americana de Ciencias de la Hospitalidad, que otorga cada año un prestigioso premio llamado Cinco Estrellas de Diamante (The International Five Star Diamond Award). Hace unos años se lo llevó El Bulli de Ferran Adrià. Esta vez ha sido para el establecimiento del que son propietarios los emigrantes gallegos Domingo Gándara, de Ponteareas, y Manuel Alonso, de A Cañiza.

La organización, después de un seguimiento secreto durante dos años, encumbra al restaurante por su cocina excelsa, sus instalaciones y la autenticidad de su gastronomía española. Pero, además, distingue a Domingo Gándara por su trayectoria, lo que le ha valido también una proclama del alcalde de Coral Gables, algo así como una consideración de hijo predilecto de la villa.

«Me llena de orgullo este reconocimiento porque llevo en la hostelería de este país desde que llegué, en 1984», se emociona mientras recuerda sus nueve años al frente de otro local de referencia en Miami, El Cid, emplazado en un castillo medieval. «En su momento, en los años noventa, era superior a todo lo que había por aquí».

Entre los clientes de La Dorada se cuentan «desde presidentes de Gobierno hasta estrellas de cine», seducidos siempre por los productos frescos que llegan de Galicia. «Importamos pulpo, merluza, rape, rodaballo... También cigalas y algún centollo. La clave del marisco es que siga vivo al bajar del avión. Nos costó trabajo, pero a base de mucho hielo lo hemos conseguido». Tampoco falta el vino de la tierra. «Albariños y godellos son estrellas en el apartado de blancos de nuestra carta de vinos, que tiene 435 marcas».

La llamada de La Voz de Galicia lo coge con la guardia baja y Domingo se emociona al rememorar su Ponteareas natal. «Emigré en 1982 por ese sueño de una vida mejor que nunca es real. Primero, a Venezuela y, dos años después, a Miami. Ahora tengo 57 años, y mujer y un hijo en Estados Unidos. Regresar es difícil, pero mantengo mi casa en Galicia y cuando voy a España es algo maravilloso, pero no sé... Cuando me toca regresar a América, duele mucho, igual que el primer día que te has ido. El que ha emigrado sabe a lo que me refiero». Se le corta la voz y se despide con un nudo en la garganta. Es lo que tienen los sueños cuando empiezan a cumplirse.