Es una sociedad anónima pero funciona como una cooperativa con 4.500 trabajadores y más de mil autobuses.
20 oct 2008 . Actualizado a las 12:22 h.Uruguay es el país más pequeño de los elegidos por la emigración gallega el siglo pasado en Sudamérica, pero es en el que consiguieron montar la mayor de las muchas empresas que fundaron en todo el continente. Se trata de la firma de transporte de viajeros CUTCSA, que aunque lleva en su nombre la marca de las sociedades anónimas, en realidad se trata de una cooperativa que conserva el paternalismo y hasta el romanticismo de la época fundacional, en 1937, demostrando que esa fórmula puede seguir siendo válida.
A base de diálogo, buena voluntad e ilusión consiguió superar la fuerte crisis que afectó a todo el país en el 2002 y que aún lo mantiene en penumbra durante la noche para ahorrar energía. Lo de ilusión no es un mero recurso lingüístico, porque prácticamente cada uno de los 1.045 coches que tiene operativos la empresa está al cuidado personal del conductor y de toda su familia.
CUTCSA centra su actividad fundamentalmente en el transporte urbano de Montevideo y su área metropolitana, en la que viven millón y medio de personas, cerca de la mitad de la población total del país. También tiene concesiones de líneas interurbanas y acapara el 65 por ciento del transporte de viajeros por carretera. A pesar de que ya va por la cuarta generación, sigue siendo una empresa vinculada a la emigración gallega, con 4.500 trabajadores.
La empresa ocupa un edificio histórico y bien restaurado en el centro de la ciudad, cuya primera planta tiene una sala de reuniones que no pasa desapercibida por su barroca ornamentación, lo mismo que las escaleras y otras estancias. En la baja hay unas grandes oficinas que, aunque trabajan con ordenadores, recuerdan a las sedes de los bancos españoles cuando estaban plagadas de trabajadores.
Las cocheras de CUTCSA, en las afueras de Montevideo, también son inmensas para dar cabida y reparar la gran flota de autobuses, pero en diversos puntos de la ciudad hay hasta 10 o 12 vehículos juntos parados. Por cualquier calle y a todas horas del día se ven buses de color blanco con la característica franja roja que caracteriza a los de esta empresa.
Con motivo de la visita realizada por el presidente de la Diputación de Lugo el pasado mes de septiembre, el presidente de la compañía Juan Salgado, decía que habían resultado muy perjudicados por la crisis. Por una parte, es un país que no tiene petróleo y se encareció mucho el combustible. Por otra, cerraron muchas empresas y el paro aumentó considerablemente. «La gente dejaba de utilizar el autobús, porque los que tenían sueldos bajos viajaban en bicicleta para ahorrar, pero ahora estamos recuperando clientes». Además de obtener precios especiales para el combustible, la dirección de esta cooperativa también está comenzando a conseguir que se creen carriles bus.