La joven es famosa por su relación en el escándalo sexual que afronta el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.
04 mar 2011 . Actualizado a las 10:22 h.La joven «Ruby Robacorazones», famosa por su relación en el escándalo sexual que afronta el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, brilló hoy en el tradicional Baile de la Ópera de Viena, en contrapunto a otras estrellas como las divas del canto lírico Anna Netrebko o Elina Garanca.
Los cientos de fotógrafos y cámaras que esperaban pacientemente en la fría noche la llegada de los grandes huéspedes al Teatro de la Ópera se precipitaron hacia Karima El Mahroug, como se llama en realidad «Ruby», rompiendo todas las barreras de seguridad.
Con un elegante vestido largo y dorado, la joven de origen marroquí que cumplió recientemente sus 18 años llegó hacia las 21.00 horas del brazo de su anfitrión, el empresario austríaco Richard Lugner, de 78 años, pero ante la masiva avalancha de fotógrafos rechazó hacer comentarios a la prensa y, protegida por guardaespaldas, se refugió rápidamente en el palco de su anfitrión.
La presencia de la chica italiana no solo eclipsó al actor estadounidense, Larry Hagman, encarnación del magnate J.R. Ewing de la serie Dallas e invitado también al palco del excéntrico Lugner, sino asimismo a muchos otros asistentes al «baile de los bailes».
«Parece que fuera la única estrella en medio de más de 6.000 personas, pero no para nosotros», comentó la televisión pública austríaca ORF, que, a diferencia de los demás medios, centró su atención en otras personalidades.
De poco sirvió que la cúpula de la ORF se uniese a las voces de indignación de los organizadores de este lujoso evento -que aspiran a mantener su estilo tradicional, elitista y exclusivo-, cuando Lugner anunció quien sería la «invitada» de este año a su palco, sin precisar por supuesto cuánto le paga a la joven por acompañarlo.
Ruby acaparó la máxima atención en la «fiesta más austríaca de todas las fiestas», como llamó hoy el presidente de Austria, Heinz Fischer, a este baile que inauguró personalmente.
Pero al final no hubo escándalo: el flamante director de la Ópera Estatal de Viena, el maestro francés Dominique Meyer, debutó como co-organizador del baile y logró con un estilo discreto imponer su objetivo: el de dar un lugar destacado a los artistas.
Entre ellos destacaron la soprano de origen ruso Anna Netrebko y su marido, el tenor uruguayo Erwin Schrott, pareja formada por dos cantantes favoritos del selecto público vienés.