Para este madrileño de orígenes canarios, la clave de su éxito fue ceñirse a contestar solo las preguntas que sabía.
25 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Con la misma templanza con la que consiguió mantenerse a lo largo de 22 programas de Pasapalabra hasta la victoria en El rosco final del pasado miércoles, Carlos Villalba, afortunado ganador de los 852.000 euros del bote más alto de la historia del programa, dice que su vida «sigue igual». «Ese dinero te da tranquilidad, sabes que puedes vivir algo mejor, que puedes hacer en vacaciones cosas que antes no hacías y que si se estropea el coche puedes comprar otro -confesaba ayer por la tarde, a la salida del trabajo-. Tengo dos hijas, así que no puedo perder la cabeza».
Para este madrileño de orígenes canarios, la clave de su éxito fue ceñirse a contestar solo las preguntas que sabía, para no ser penalizado por las incorrectas. «Entré con seguridad al principio, porque siempre hay unas quince palabras de uso habitual que conoces, para luego poder arriesgar con el grupo más difícil», admite el vencedor, para quien también fue importante mantener la calma. «De hecho, hubo días en que me precipité y fallé», dice.
Anima a la gente a concursar («es muy divertido») y asegura que para ello no es necesario tener una gran formación. «Yo no tengo una gran cultura general. Tengo memoria y me gusta mirar en el diccionario y en Internet», confiesa. Eso y un poco de preparación previa estudiando algunas capitales de África y Asia hicieron el resto para que consiguiera doblar el bote más alto entregado anteriormente por este concurso de Telecinco.
¿Y qué se siente al proclamarse vencedor de un premio tran suculento? «Si te digo la verdad, nada. Descargas toda la tensión y te relajas. Al menos en mi caso, que no soy mucho de aspavientos».