El parador de Muxía irá al último Consejo de Ministros

Eduardo Eiroa Millares
e. eiroa CEE / LA VOZ

GALICIA

El hotel trata de evitar un nuevo freno para que las obras empiecen en septiembre

30 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El parador de Muxía lleva casi nueve años siendo solo un proyecto. La iniciativa sobrevivió a tres presidentes en Galicia, dos en la Moncloa y dos alcaldes. Ahora tratan de apurar los trámites para que la obra empiece antes de que llegue a la presidencia del Gobierno el próximo inquilino.

Casi todos los trámites previos al inicio de los trabajos en el lugar de Lourido están hechos. Solo falta que el Estado encomiende oficialmente a la empresa pública Tragsa que se haga cargo de esa actuación.

Ese asunto se iba a liquidar en el Consejo de Ministros de ayer, pero la maquinaria burocrática no funcionó como estaba previsto y pequeños retrasos de última hora hicieron que el asunto quedara fuera del orden del día.

Ahora solo queda un Consejo de Ministros más para que el parador salga adelante, el de carácter extraordinario que se celebrará el próximo 19 de agosto, el último presidido por Zapatero. Ese órgano se reunirá para aprobar diversas medidas contra la crisis, las últimas del actual mandato. Y entre ellas está previsto que se cuele la encomienda a Tragsa de la obra.

Si algo falla y por algún motivo el parador no llega a ese órgano de decisión, habrá que empezar a hablar otra vez de más retrasos. Primero porque habría que esperar a que se forme un nuevo Gobierno, y después porque nadie garantiza que los sucesores de los actuales vayan a mantener la misma tramitación que se ha llevado a cabo hasta ahora. Es más, ni siquiera está garantizado que el próximo responsable de Turismo quiera mantener esa inversión como prioritaria, problema que ya se ha vivido antes.

Nada debería fallar ahora. Si el parador está en Madrid el 19 de agosto, estará también en Muxía a principios de septiembre. Si no entra en esa reunión, Lourido seguirá conservando virgen su costa y el municipio deberá aguardar a la próxima ocasión. Si las obras empiezan, no será fácil que alguien después decida pararlas. El problemas es si no empiezan.